CAMPECHE. Ante la prohibición de la venta de comida “Chatarra” en las escuelas que entró en vigor el 31 de marzo, venteros han tenido que modificar su menú para los alumnos con desayunos saludables y aprobados en los planteles educativos a pesar que los insumos sean aún más costosos.
Sin embargo, esto ha provocado que disminuya el margen de ventas de hasta un 50% ya que algunos padres han optado por enviar a sus hijos con desayunos preparados desde casa.
En todo el país, estado y municipio, cientos de personas trabajan en los alrededores de escuelas de todos los niveles, vendiendo alimentos, bebidas, artículos escolares y golosinas. Sin embargo, para quienes madrugan para preparar comida infantil y con ello obtener el sustento de sus familias, este programa es positivo, pero severamente perjudicial para sus ingresos.
Este es el caso de Lucía Hernández Damián, una mujer que desde hace 35 años vende comida afuera del Jardín de Niños Ana María Farías Flores, ubicado en Ciudad del Carmen. Para ella, sus ventas le han permitido sacar adelante a sus hijos y ve de manera positiva que se implementen acciones para promover una mejor alimentación en niños preescolares.
“Es un cambio fuerte tanto para los padres como para las vendedoras, pero nos tenemos que adaptar. Es una nueva modalidad y está bien porque evitaríamos la obesidad. Lo que pido es que nos apoyen, que nos compren, porque nos estamos sumando, pero ellos les compran en otro lado o les preparan el lunch inadecuado”, comentó.
Por su parte Sandy Huchin Caamal ventera de Hopelchén, indicó “estamos con los nuevos productos de alimentación, ya tiene dos semanas anterior que el director de la escuela nos informó sobre el cambio de alimentación y nos estamos adaptando”.
Apuntó que ella vende sopes de pollo hechos en comal sin aceite, vasos de frutas a precio económicos, hotcakes de avena, tortitas de carne asada, aguas de frutas de temporada natural, “si los padres tienen dudas se pueden acercar y revisar nuestros menús, también aceptamos sugerencias de los padres de familias, quien conoce mejor a sus hijos más que una madre y sabe que es lo que quieren sus hijos, pero nosotros nos vamos adaptando”.
Reconoció que es una medida muy buena para la salud de los niños, hay productos que salen muy caros y aparte les lleva tiempo “asar la carne, preparar las frutas, porque estábamos acostumbrados a las frituras y las pizzas, hamburguesas normal, entonces si nos bajó bastante las ventas como un 50 por ciento”.