TABASCO. Más que un acto de vandalismo o de rebelión contra la autoridad, el grafiti representa una oportunidad de comunicación emergente. Con esos ojos lo ven en “Murales por La Paz”, un proyecto social creado hace 12 años en Villahermosa para promover el arte urbano entre niños y jóvenes de colonias populares, mantenerlos alejados de las adicciones, y de paso, protegerlos de la criminalidad.
Hoy, esa iniciativa cobra mayor dimensión. La capital de Tabasco se encuentra en constante asedio por el crimen organizado. Un día sí y otro también ocurren actos de violencia que siembran el terror y la incertidumbre en las familias. La otrora “Esmeralda del Sureste” se ha convertido en una ciudad gris e insegura, donde sus jóvenes son los más vulnerables.
Entre fachadas mal pintadas y el tedio que provocan los congestionamientos vehiculares ocasionados por la construcción de obras mal planeadas y calles y avenidas que se han quedado viejas, el estrés y la tensión han ido creciendo hasta apoderarse de la población. Las colonias se ven menos vivas, en parte por el abandono gubernamental acumulado, y otro tanto por la desidia de la propia gente.
Hace poquito más de una década, “Murales por la Paz” decidió aportar su granito de arena para contener la descomposición social que viene arrastrando la entidad, y salió a la caza de niños y jóvenes avecindados en las colonias Gaviotas Sur y Norte, La Manga I y II, y Tierra Colorada.
“Considero que el arte va a sensibilizar a cualquiera”, expresa Oliver Quiroz, el famoso “Trauma” en el mundo del grafiti, quien participa como instructor en este ambicioso proyecto. Él es un artista tabasqueño reconocido, originario de Cárdenas, otro lugar con índices de inseguridad galopante.
“Sí tú pasas en Villahermosa, donde todo está gris, oscuro y sólo ves prostitución, drogas y alcoholismo, pues la gente ahí se marchita, pero si recuperamos esos espacios con murales, proyectos de música, exposiciones, entonces esto va a florecer otro tipo de sociedad”, sentencia.
Quiroz es un fiel creyente del impacto del arte en los jóvenes. En explotar la creatividad, el talento juvenil –se convence–, está la alternativa para arrancarlos de las garras de la delincuencia. Sin embargo, esto no es tarea fácil.
Actualmente los menores están ocupados en otras actividades que no ayudan en nada a su desarrollo psico-emocional. Y si a ese le añades –advierte– que en Villahermosa no existe una cultura social adecuada que permita a los más pequeños expresarse libremente, entonces sí, la labor es titánica.
Desde 2004, el popular “Trauma” descubrió su “inquietud” por el mundo del grafiti. Confiesa que, junto con un grupo de amigos, se inició en el arte urbano, “muy ignorantemente, porque sólo era una revista la que me educaba, lo demás era pura intuición”.
No obstante, ese fue el punto de inflexión. Allí se terminó de convencer que quería hacer de este modo de expresarse un estilo de vida, deseaba vivir de lo que realmente le apasiona. Contra la voluntad de sus seres cercanos y pese a las críticas, tomó la decisión de estudiar Diseño Gráfico en el estado de Veracruz.
Del Bronx a Villahermosa
El grafiti tiene origen en la protesta social. Su historia proviene del Bronx, en el Nueva York de los años 40, marcado por una segregación racial intensa, en una época en la que los chicos negros encuentran en la pinta de calles y muros la forma de comunicarse.
Este movimiento se nutre del hip hop para amalgamar una cultura urbana, de la que se desprenden el rap, break dance y también el grafiti. “Es por ello que los jóvenes toman esta actividad como un acto de rebeldía social, aunque esto no sea necesariamente así. El ejemplo vivo del impacto positivo es Oliver, que con esfuerzo y pasión pudo convertir el grafiti en una expresión de arte.
“A nivel ilegal es algo natural del hombre. Cuando uno es pequeño, en su casa siempre va a rayar la pared y habrá una mamá molesta. Pero de ninguna forma es un delito. Caray, sólo estás pintando una pared y es algo que se puede borrar, que no tiene un contexto violento”, reflexiona.
Afirma que en el ámbito de la legalidad, el grafiti es una actividad que se está profesionalizando. “Ya no es solamente aquel chiquillo que pintaba la calle y creció; ahora hay artistas que ven en la pinta de murales un camino para que los jóvenes estén ocupados, explorando sus ideas”, con el consecuente beneficio que esto brinda contra la delincuencia.
Marginados del Festival Ceiba
“Trauma” ventila que lo que en los últimos años y con mentes más abiertas, lo han llegado a contratar para realizar murales en diferentes establecimientos de la ciudad, para que con su arte dé un toque característico a la imagen urbana.
“Hay gente que lo aprecia, esa parte está muy chida, porque me permiten trabajar de mi proyecto”, expresa, y admite, con cierto orgullo, sentirse bien por el hecho de que su talento artístico sea reconocido por personajes más allá del mundo del grafiti, lo que a su vez, le ha permitido encontrar espacios para brindar foros y talleres en preparatorias y universidades.
Oliver Quiroz critica que en el recién concluido Festival Cultural Ceiba 2024 no se haya brindado oportunidad a los artistas urbanos para promover sus proyectos. Tampoco organizaron foros o talleres sobre esta manifestación artística en particular. “Es una lástima. Era una excelente plataforma de expresión, dejaron ir la oportunidad de jalar a un público más joven, no hubo la apertura”, concluye.