TABASCO. “Ella sabía que él sabía que algún día pasaría que vendría a buscarla con sus flores amarillas” versa la canción de la cantante Florencia Bertotti, que narra sobre los motivos de inspiración de las personas hoy en día.
Este 21 de marzo se celebró el Día de Dar Flores Amarillas, una fecha especial que habla sobre el poder simbólico de las flores en nuestra vida cotidiana, convirtiéndose en una tradición con un significado profundo, especialmente relacionado con el color amarillo, que simboliza alegría, amistad y esperanza.
El gesto de regalar flores amarillas no sólo busca alegrar a quienes las reciben, sino también promover lazos afectivos basados en la empatía y la positividad.
En muchas culturas, el color amarillo es asociado con la energía solar, la felicidad y la vitalidad, elementos que pueden tener un impacto positivo en el estado de ánimo de las personas.
Además de su simbolismo en la vida personal, el 21 de marzo también coincide con el inicio de la primavera, lo que añade una capa de renovación y crecimiento a esta celebración.
Así, el acto de dar flores amarillas se convierte en un recordatorio de la importancia de compartir momentos de luz y calidez con los demás.
Amigos, familiares y seres queridos suelen intercambiar flores amarillas, especialmente girasoles, margaritas y tulipanes, como muestra de cariño y aprecio.
Puede servir como una oportunidad para reflexionar sobre la importancia de mantener relaciones sanas, alegres y llenas de apoyo mutuo, transmitiendo sentimientos de optimismo y esperanza a aquellos que más lo necesitan.
Esta fecha busca fomentar la conexión humana a través de un sencillo pero significativo acto de generosidad.