TABASCO. El Plan Chontalpa, el polo de desarrollo agrícola de mayor importancia en Tabasco, sufre los embates del crimen organizado, pues los productores son forzados a entregar dinero a cambio de evitar daños en su patrimonio o en su persona, o de plano, son víctimas de robos recurrentes. Esta situación no es nueva y es un secreto a voces: aquí la delincuencia actúa con total impunidad.
Para el presidente de la Central de Organizaciones Campesinas y Populares (COCYP), Zaragoza Rodríguez Rivera, la extorsión vía el cobro de derecho de piso y los asaltos en las parcelas, son prácticas comunes que desalientan la actividad productiva en este corredor que comprende amplias áreas de cultivo en los municipios de Cárdenas y Huimanguillo.
En una etapa donde se festina la creación de iniciativas como Sembrando Vida, Pescando Vida y Crédito Ganadero a la Palabra, programas insignias del Gobierno estatal para hacer renacer al campo, en la Chontalpa muchos agricultores y ganaderos luchan por sobrevivir y no ser blancos de los grupos delictivos que operan en la región.
Exigimos a las autoridades mayor vigilancia y recorridos en la zona, clama Zaragoza Rodríguez, quien admite que la situación de inseguridad es crítica en este punto que, entre los años 1962 y 1978, nació con la esperanza de convertirse en el “Granero de México”, cosa que finalmente nunca sucedió.
‘Aquí ser productor es una condición peligrosa (…) siguen los robos de las cosechas en el campo, y no sólo eso, sigue dándose el cobro de piso, aunque la inseguridad en el estado sigue (…) sabemos que de cada 10 muertos, 9 están vinculados con el crimen organizado’, afirma el dirigente de la COCYP.
NO HAY PRESENCIA POLICIAL
Pone como ejemplo a los productores de caña que, por un lado, padece extorsiones de los grupos del crimen organizado, pero por otro, sufren diariamente los robos a sus cultivos a manos de los delincuentes comunes.
Por lo regular, advierte el dirigente campesino, “es gente que roba para comprar drogas y para obtener dinero se lleva la cosecha de plátano, de cacao, de la caña; si el agricultor no cuida su cultivo, lo dejan sin nada y no hay nadie quien vigile eso”.
Acusa que en los reductos del Plan Chontalpa, ni la policía municipal ni la misma Guardia Nacional se paran. “Lo estamos viviendo en carne propia, se llevan hasta el 50% de la cosecha de limón, de piña, lo que encuentren, hasta arboles maderables se llevan todo, barren con todo”, se queja.
Rodríguez Rivera urge al Gobierno del Estado tomar cartas en el asunto, ya que los delitos siguen en aumento, por lo que los ejidatarios y campesinos viven en la zozobra y tienen temor a cultivar sus tierras.