TABASCO. El pasado 15 de noviembre la historia y la suerte de 60 familias de la colonia El Bosque del municipio de Centla cambió, luego de que el mar cubriera toda una vida y el patrimonio logrado por años, todo a consecuencia del cambio climático.
Ahora habitan en la cabecera municipal, en la nueva Colonia El Bosque, con casas nuevas construidas en un terreno de 160 metros cuadrados, viviendas con medidas modestas de 6.97 por 7.91 metros, que incluye dos cuartos, una sala, cocina, estacionamiento y patio trasero.
Sin embargo no todo es felicidad, porque sufren de la falta de agua potable y lo peor aún, 9 familias se quedaron fuera del proyecto de compensación de vivienda.
El primero de ellos, está resuelto a medias, pues el Ayuntamiento de Centla les envía tres pipas de agua cada ocho días mientras se soluciona el presupuesto de una planta potabilizadora para toda esa zona del municipio.
Andrés Antonio Palma Ponce, delegado municipal del nuevo lugar, reconoció que en un principio fue difícil, pues tampoco contaban con energía eléctrica y al paso de las semanas fue resuelto el problema.
"Cuando se acaba el agua, pues de la lluvia agarramos y también compramos garrafones. Pero creo que con este acuerdo con el presidente municipal creemos que ya es un paso importante", dijo Doña Apolonia Cantú Sánchez.
Pero esto no sólo ha sido el reto que han tenido que enfrentar, ya que de manera extraña 9 de las 60 familias se quedaron sin viviendas durante el proceso de reubicación.
Guadalupe Cobos Pacheco, vocera de El Bosque, recordó que la autorización oficial de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu) fue la ejecución de un total de 60 viviendas con inversión de 38 millones de pesos, cuya construcción estuvo a cargo de la Comisión Nacional de Vivienda (Conavi), pero al final se edificaron 51 casas.
Todo apunta -dijo- a un presunto hecho de corrupción propiciado por don Pedro Bretón, petrolero pensionado que solo llegó a construir casa a orillas de la playa para días de placer y con tan sólo dos años de habitar en la comunidad costera salió beneficiado con casa nueva de reubicación y probablemente -acusan- el material de las 9 faltantes fue para edificarle una casa de dos niveles en el poblado El Faisán.
"No sabemos que pasó con esas faltantes. Hay muchos rumores. Está el caso de Pedro Bretón que le hicieron una en El Faisán. Él mucho lo pavonea y lo dice con su propia voz que esa casa se la hicieron, porque Pablo Bretón vivía en esa casa caída, era de dos plantas", aseveró doña Guadalupe en entrevista con Sintexto.
Dijo incluso que cinco personas del área de Contraloría nunca dejaron a los beneficiarios que entraran a supervisar la obra del nuevo centro viviendístico que duró siete meses para su conclusión, mismo que se encuentra ubicado el periférico Carlos A. Madrazo Becerra esquina carretera Frontera-Ciudad del Carmen.
Citó el ejemplo de una profesora que no pasó los filtros que la Sedatu aplicó y que fue consciente al reconocer que ya contaba con casa propia en la cabecera municipal.
"Por el gobierno federal nos atendieron bien. Pero en la ejecución de las viviendas estuvo el problema. Se hizo un filtro, ya que de acuerdo con el sistema de operación de Sedatu es a los que menos tienen, para los que no tienen a donde ir y a las personas que ya estaban reubicadas les dijeron que ya tenían derecho. Porque algunos sólo tomaban estas casas para descansar. Como el caso de una profesora y que allí quedó, y no obtuvo ese beneficio".
Este año -indicó- van a turnar un escrito a la Secretaría de Desarrollo Territorial y Urbano (Sedatu) para que se cumpla con las 9 viviendas restantes y en las que se encuentran los casos de los Matías Rodríguez, Pablo Cardoza Elvira, Mario Hernández Melchor, Armando Cobos Pacheco; entre otros.
Expuso que seguramente con este pendiente tendrán el acompañamiento de Greenpeace México, Conexiones Climáticas y Nuestro Futuro, de quienes reciben la asesoría legal y pagos de transportación para todo tipo de trámites.
Y es que la comunidad el Bosque desde 1995 se perdía 10 metros de línea costera por año, pero en los últimos tiempos la erosión superó los 40 metros hasta destruir poco más del 90 por ciento de los asentamientos humanos de la zona.