TABASCO.- “Mi vida antes era la de una persona común, pero luego del llamado de representar a Jesús de Nazaret durante el Vía Crucis asumí un compromiso con Dios y con la gente de transmitir el amor de él”, externó Freddy García Hernández quien participó en esa representación en el año 2023 en la parroquia de San Francisco de Asís de la Villa Tamulté de las Sabanas, Centro.
Recordó que antes él se había preparado en el campo profesional y laboral, pero como todo joven tenía todo lo material y económico, pero se le fue olvidando la parte espiritual, "faltaba algo en mí, aparentemente lo tenía todo, pero en el aspecto espiritual algo no andaba bien”, reflexionó.
Con 38 años de edad, narra su experiencia al dar vida al personaje del Salvador durante las celebraciones de la Semana Mayor en su comunidad, y cuenta que le representó hacer una pausa en su vida para retomar su fe y practica religiosa.
Actuar como Jesús lo ha considerado todo un reto y desafío, porque en su corazón se sentía indigno, sin embargo aceptó el llamado porque lo consideró "voluntad de Dios".
Cuando recibió el guion de 13 páginas “Llenos de letras y te das cuenta que tienes que estudiar todo eso y eso fue un reto, en mi mente llegaron las dudas, no la vas a hacer, es mucho el diálogo, siento que no lo voy armar, pero cuando Dios tiene preparado algo, se manifiesta en ti. Me enamoré del guion y en menos de un mes aprendí todo, me empezó a mover”.
Reiteró, “El haber interpretado a Jesús ha marcado mi vida, Jesús vivió en su caminar un calvario, esto fue una representación no de mí, sino de Cristo mismo, el vivirlo de manera real aprendí que tiene haber sacrificio”.
Dijo que actualmente, siente completa su vida cotidiana y espiritual, “Ahora me siento mucho más lleno del amor de Dios, de continuar mi caminar y ha marcado mi vida personal, familiar y actualmente en mi vida matrimonial y aquí seguimos en el servicio, es como una medicina para poder continuar con muchas más ganas y parte de ello es esto seguir manteniéndome en el servicio, actualmente estoy en el grupo de viacrucis apoyando al compañero que va a representar en este año y sobre todo en el servicio de la catequesis infantil”.
“Cuando nosotros combinamos el amor de Dios, con el amor que hacemos con el mundo sabemos que hay una gran diferencia, si caminas con Dios, él te va guiando y te va quitando cosas en el camino que no conviene y ese es el resultado del cual yo me encuentro aquí y sigo motivado”.
García Hernández, actualmente radica en la ranchería Buenavista segunda sección y participa en el programa pre pascua infantil de la Ermita “Santa Clara de Asís”, la experiencia que le dejó, “Tengo que sacrificar muchas cosas, sacrifico tiempo con la familia, con los amigos, muchas cosas para estar centrado en lo que quería representar. Dejarlo todo y el saber que en el caminar de la vida nos daremos cuenta que valió la pena”.
Indicó que la ultima cena fue desafiante para él, porque fue ante muchos asistentes “Te das cuenta que el papel de interpretar, no es porque tú quieres, sino que vas a transmitir esas palabras del Dios mismo”.
Como anécdota, comentó que cuando fue presentado ante el balcón, ya castigado, flagelado, agotado, golpeado, “empiezo a mirar y cuando veo una persona que nunca pensé que estuviera ahí en la representación, y empecé a orar por todas las personas que estaban ahí y eso me marcó y la otra fue la duda que comencé a tener cuando inicie a cargar la cruz pesada de aproximadamente 70 kilos, llegó el momento de pensar no sé si voy a poder, pero fue parte de eso, comencé a ver la fragilidad y esas fueron las dos partes que me marcaron, empiezo a orar y orar y todo lo que para mí fue peso, se volvió fortaleza a través de la manifestación del amor de Dios”, concluyó.

















