VILLAHERMOSA, Tab.— En menos de dos días, dos candidatos políticos de distinto partido fueron asesinados, 16 y 17 de mayo, en Chiapas y Guerrero, estados dentro de una lista de las 10 entidades con más eventos de violencia política registrados del 2018 a 2023.
Lucero López Maza era la candidata a la presidencia municipal de La Concordia por el Partido Popular Chiapaneco. La noche del jueves, después de un mitin en el poblado La Independencia, pasó a cargar gasolina antes de regresar a la cabecera municipal. No llegaría. Un comando armado la asesinó a ella y a cinco de sus colaboradores.
A más de mil 300 kilómetros de allí y en menos de 24 horas, fue descuartizado el candidato del PRI a regidor por el municipio de Coyuca de Benítez, Aníbal Zúñiga Cortés, y su esposa. El macabro hallazgo se hizo en la colonia Ciudad Renacimiento, los restos humanos estaban en bolsas sobre una batea de una camioneta Nissan Frontier, a poca distancia de una Urvan calcinada.
Sin duda, los candidatos y personal de campaña que los acompañan se han vuelto el segundo flanco de un tercio de los eventos de violencia registrados en México, durante los últimos seis años, de acuerdo al Índice de Paz México 2024, un informe elaborado por el Institute Economics & Peace, un equipo independiente de expertos con oficinas en Nueva York, La Haya, Bruselas, Harate y Ciudad de México.
Los funcionarios estatales y municipales ocuparon el primer puesto en ser víctimas de violencia política, con más de la mitad de los casos. En menor medida, han sufrido violencia política también miembros del poder judicial, legisladores y funcionarios de economía y finanzas.
De los casi mil incidentes registrados como violencia política, de 2018 a 2023, los homicidios ocuparon el 57.2% de todos los incidentes, seguido de los ataques armados no letales, que representaron el 17.3%, las amenazas ocuparon el 10.3% de los incidentes, mientras que los secuestros representaron el 8.5%, hubo un rubro de otros ataques con el 5.6% de los casos y las desapariciones que representan el 1.2%.
DEBILIDAD DE MUNICIPIOS
Los estados más afectados por la violencia política, en este periodo, son Guerrero (128 casos), Veracruz (122), Oaxaca (99), Morelos (77) y Guanajuato (67). Le siguen Michoacán (64), Estado de México (59), Puebla (47), Jalisco (45) y Chiapas (33).
Los primeros tres estados también encabezan la lista de asesinatos políticos: Guerrero tuvo 77, mientras que Veracruz y Oaxaca tuvieron 76 cada uno.
Tabasco ocupa el lugar 23, con solo 8 casos de violencia política registrados. Baja California Sur no ha registrado ni un solo caso. Y Durango y Yucatán, solo tienen un caso registrado.
El documento señala que la violencia política asociada a elecciones municipales se debe a que los grupos delictivos «tienden a considerar el control a nivel municipal, como central para sus operaciones. Se sospecha que tales motivaciones estuvieron en juego, por ejemplo, en el asesinato de dos aspirantes a alcalde con pocas horas de diferencia entre sí, en la ciudad de Maravatío, Michoacán, en febrero de 2024. Además de usar la violencia con fines políticos, se sabe que los grupos delictivos organizados, financian las campañas de candidatos cercanos a ellos, o incluso presentan a sus propios candidatos».
A mayor polarización, más violencia política
En el Índice de Paz México 2024, se puede ver cómo la violencia política ha aumentado en los últimos tres años, aunque los registros estadísticos comienzan en 2018, cuando ésta alcanzó su primer pico. ¿La razón? Fue un año electoral. En aquella fecha se cometieron 92 asesinatos y se registraron 167 eventos asociados a este rubro.
En 2019 y 2020, tanto los crímenes políticos como la violencia política bajaron, en 2019 se registraron 69 homicidios y 98 eventos catalogados así. En 2020 hubo 51 homicidios políticos y 71 eventos.
En 2021 volvió a teñirse de rojo considerablemente el escenario político, se documentaron 69 homicidios políticos y 167 actos de violencia política. Nuevamente, en 2022, repuntaron los casos: 135 homicidios y 248 eventos. Y el año pasado, en 2023, se cometieron 171 homicidios políticos y 275 eventos clasificados como violencia política.
El Índice de Paz México cita un estudio realizado entre 2006 y 2012, que apunta que «los municipios, donde tanto el gobierno municipal y estatal pertenecían al mismo partido político que el gobierno nacional, experimentaron un 105% menos violencia que los municipios alineados con la oposición ideológica. "Los estados más polarizados, donde existen marcadas divisiones entre ideologías políticas rivales, tienden a tener instituciones más débiles y una menor cohesión social".











