TAPIJULAPA, Tacotalpa, Tabasco.— Es raro que por las mañanas no haya pacientes. Y más raro es encontrar sobre el asiento metálico, normalmente ocupado por convalecientes en espera de su turno, a un «enfermo» singular: Se trata del medidor de luz, del centro de salud comunitario del pueblo mágico, que de un día a otro se desplomó de la pared.
«El día lunes (29 de julio) empieza la jornada laboral, encienden los climas y hay un bajón, entonces se fue toda la línea. ¡Nos quedamos sin luz! Se reporta a nuestras autoridades. Aviso a mi coordinador, y me informa que no se puede (arreglar) porque esto es IMSS-Bienestar ya, que ellos ya no pueden meter mano aquí», relata la doctora Zuleyma de Jesús Alamilla, responsable desde hace dos años del centro comunitario de Tapijulapa, dependiente de la Secretaría de Salud estatal.
El diagnóstico para el medidor es fatal: ya no funcionará más, se cayó de viejo, su vientre transparente contiene lodo reseco, que arroja un dictamen grave: Los desbordamientos continuos del río Oxolotán, a unos cuantos metros del centro de salud, acabaron con todo el sistema eléctrico, construido subterráneamente.
MANITA DE GATO AGRAVÓ PROBLEMA
La doctora Alamilla explica que los problemas de luz no son de ahora, pero el remedio ha sido solo provisional, sin solucionar el fondo. «Desde que estoy yo aquí, hace aproximadamente dos años, se han presentado detalles con la luz. Cuando hay inundaciones, esta zona es la que se va al agua. Entonces la unidad ha sufrido percances y, nos comenta el personal que lleva más tiempo, que solamente han cambiado los contactos, la caja de fusibles. Desgraciadamente, en este punto, hasta donde se pudo dar la energía, se pudo dar. Toda la línea se quemó; el medidor tiene lodo, los cables tienen lodo, si usted abre un contacto de aquí, sale tierra. Nunca fue tratada esta unidad para cambiar todo el sistema eléctrico».
Sin luz ni climas, los 15 miembros del personal del centro de salud decidieron continuar atendiendo a los pacientes programados, aunque con las puertas abiertas de los consultorios, para no sofocarse por el calor.
«El que llega a la consulta de odontología, pues no se puede encender el equipo. Están todos aquí acalorados. Todos están escuchando lo que decimos. Hay una confidencialidad entre médico y paciente que no se está respetando. Ayer vino un niño al área de curaciones y estaba oscura la sala. La unidad no está en condiciones para brindar un buen servicio», reconoció la profesional de la salud.
Las consultas sin energía eléctrica acabaron dos días después, el miércoles 31 de diciembre, después de que el personal médico se reunió con el comité local de «La clínica es nuestra», encargado de atender las necesidades básicas de centro de salud.
«Ellos como tal (el comité de IMSS-Bienestar) tienen la facultad de decidir quiénes van a hacer la mejor opción para venir a reparar este tema. ¡Ya vinieron! Y están en revisión los presupuestos, quién tiene mejor recomendación para que ellos puedan decidir quién va a entrar. Ya estamos avanzando en ese aspecto, lleva su proceso. Como también lo otro es un programa, hay que reflejar ciertas cuentas, dar de alta a quien va venir, pero la salud no espera».
La joven doctora ha tenido que «tocar puertas» con el delgado municipal para conseguir un espacio provisional, aunque aclara: «a mí no me compete, porque como le repito, esto tendrían que hacerlo mis autoridades, como tal, el IMSS-Bienestar; nuestro coordinador de unidades de salud es el que tendría que estar viendo dónde nos va a colocar».
La falta de atención médica afectará a las poblaciones indígenas locales de origen zoque-maya y chol y hasta tzotzil, cuyos habitantes bajan de Amatán, en el vecino estado de Chiapas, para atenderse en Tapijulapa. El centro comunitario de salud recibe mensualmente a 300 pacientes.
NÚMERO DE CONSULTORIOS CONDICIONA APOYOS
Dos días después de las elecciones federales, el martes 4 de junio, desde Palacio Nacional, el presidente Andrés Manuel López Obrador repartió 5 mil 087 millones de pesos, a 11 mil 816 comités de salud, formados por ciudadanos que se encargarían de «tener en buen estado» sus centros de salud.
El presidente reveló que la Secretaría de Bienestar integró meses antes los comités que obtendrían los recursos del programa federal «La clínica es nuestra», sin explicar en qué se basó la selección para escoger a los integrantes. López Obrador tampoco ahondo en cómo los comités decidirán utilizar el dinero. «Ese comité va recibir un apoyo de manera directa... La asamblea, la gente resuelve (sic) en qué usar ese presupuesto que van a recibir».
El mismo día de la presentación del programa federal, el gobernador de Tabasco Carlos Merino Campos informó orondo «los avances que hemos logrado con el programa La clínica es nuestra», refiriéndose a la integración de los 503 comités estatales.
Conectado a la conferencia presidencial mediante una videollamada, Merino Campos hizo la primera entrega de una tarjeta de Banco de Bienestar para el comité ciudadano del Centro de Salud de Servicios Ampliados Maximiliano Dorantes, una unidad médica ubicada en la capital tabasqueña, haciendo hincapié en los diez consultorios de dicha clínica.
Y es que el nuevo programa no otorga el recurso con base a las necesidades reales, sino por el número de núcleos básicos o consultorios: un consultorio, 400 mil pesos; dos consultorios, 600 mil; tres a cinco consultorios, 800 mil pesos; seis consultorios, un millón de pesos; y los Centros de Salud con Servicios Ampliados, un millón 200 mil pesos.
Por los 503 comités de salud, la entidad recibió 250 millones de pesos, los cuales servirían para reparar las necesidades básicas de igual numero de unidades. Dos meses después, al comité de salud del IMSS-Bienestar elegido para esta villa, los desperfectos en el Centro de Salud Comunitario los agarra dormidos.
DE PRIMER NIVEL, SIN AMBULANCIA
El Centro de Salud de Tapijulapa aparece en el Anexo del «Listado de Unidades de Salud Transferidas al IMSS-Bienestar por el gobierno del estado de Tabasco», en total se entregaron a la federación 553 unidades, entre hospitales de consulta externa y hospitalización.
La unidad comunitaria del pueblo mágico aparece con la clave de unidad TCSSA004535, y está clasificada como de «primer nivel», con servicios de consultas externas.
No obstante, no hay agua suficiente para los consultorios porque solo queda un respiradero y los médicos apenas si pueden lavarse las manos medianamente en cada consulta.
Lo peor es que tampoco hay servicio de ambulancia. El gobierno del estado, que se ufana tanto en promover la villa como pueblo mágico, tiene que pedir prestada la unidad del Hospital Comunitario Ramón Medina, de la cabecera municipal de Tacotalpa, cuando organiza algún evento deportivo con ciclistas o maratonistas de montaña.
No siempre la ambulancia está disponible para la Secretaría de Turismo. En dos ocasiones ha habido accidentes de ciclistas, que por la gravedad de sus heridas han tenido que ser transportarlos hasta el Hospital Comunitario Ramón Medina. en patrullas municipales.
«Sí, es una de las cosas que nos hace falta, una ambulancia para el centro de salud, más sobre todo porque aquí se llevan a cabo eventos deportivos», acota el representante oficial de la autoridad en la villa, José Ángel Lozano Castellanos.









