EL TIGRE, NACAJUCA, Tabasco. — Todos conocemos las grandes colonias que se inundan en Tabasco, pero muy pocos conocen los 13 poblados que tienen un peligro latente de irse el agua por la fractura de tres tramos del bordo de protección localizado en el río Samaria.
Los tres deslaves del talud de tierra con una extensión de 8.5 kilómetros de longitud dejan en peligro a pobladores de las rancherías El Tigre, Guásimo, Jiménez, El Pastal, El Zapote, Sandial y las zonas indígenas de Oxiacaque, Olcuatitán, La Cruz de Olcuatitán, Guatacalca, en Nacajuca. También afectaría a algunas colonias de la capital tabasqueña, como Ocuilzapotlán, Playas del Rosario y Macultepec.
Sintexto recorrió los tres terraplenes derrumbados por donde podría haber golpes de agua en caso de lluvias, que se desparramarían a los núcleos poblacionales más cercanos: El Tigre, Jiménez y El Guásimo. El equipo fue guiado por don José León Sánchez Peralta, de 71 años, quien es de los primeros pobladores de esta última ranchería.
Durante el recorrido, Sánchez Peralta nos relató su preocupación sobre las inundaciones que puedan ocurrir, las cuales contrastan con las que él conoció cuando era joven: los desbordamientos traían pesca para poder sobrevivir mientras el agua bajaba rápidamente. «Antes las inundaciones no nos dejaban mal porque había qué comer; el pejelagarto, el robalo y la pigua marina, que cuando bajaban, la agarrábamos a canastados».
ZONAS AFECTADAS
Metros antes de llegar al bordo en pésimo estado, nos encontramos a una familia bañándose en el río, disfrutando los días en que aún no han ocurrido lluvias. Don José nos cuenta que todos aquí se conocen, la mayoría siendo familia.
Al llegar a la fractura, el camino se vuelve una vereda por donde tuvimos que caminar con mucho cuidado mientras don José nos expresa con angustia lo peligroso de este punto vulnerable.
«El bordo se rompió por el golpe de corriente de las inundaciones anteriores, cuando lleguen ahora toda el agua se va a ir a la zona de Jiménez, Sandial, Pastal y Guásimo», declaró don José.
Al observar la zona, confirmamos que el deslave tiene al menos unos 10 metros de derrumbamiento, un hombre en una moto pasa junto a nosotros en la pequeña vereda y se detiene para preguntarnos con alivio: «¿Lo van a reparar?», pensando que somos técnicos de gobierno que hemos venido a revisar la falla. Cuando se entera que no es así nos cuenta decepcionado que desde hace cinco años no se ha parado ninguna autoridad para resolver la situación.
«La gente aquí ha visto este problema, pero ningún gobierno ha actuado de ninguna manera, cuando hicieron los bordos los dueños de estos terrenos pedían un dineral y por eso no se hizo, solo se hizo (el bordo) a la orilla, las corrientes y las crecientes hizo que se fuera deslavando todo esto», expresó.
DUEÑOS QUIEREN SACAR RAJA
Paradójicamente, el otro gran problema son los propietarios de los ranchos junto a la zona de protección, que quieren cobrar cantidades millonarias a quienes les van a reparar el talud para para que su ganado no se vaya al agua.
Kilómetros arriba la comunidad se puso de acuerdo para que las autoridades construyeran un muro de contención de unos 15 metros de longitud, que impide la salida del Samaria. Aunque este año y el anterior no ha llovido, la corriente del poderoso río, empujada por las crecientes del 2019, agrietaron y hundieron la banqueta, además de separar el pretil de la base unos dos centímetros, lo que puede significar que se está debilitado la estructura.
«En Jiménez tuvieron que hacer puros muros de cemento y concreto; esto lo hicieron (señalando el bordo derrumbado en el que estamos) porque los dueños (de los ranchos) pedían un dineral. Y (a ellos) les afecta que no dejen construir (en) sus terrenos porque se van a ir al agua y todo el ganado se le va a morir», nos cuenta don Alfredo Jiménez, quien sigue su camino por el peligro derrumbe.
La noche nos agarra mientras pasamos a dejar a nuestro Virgilio: don José, que nos insiste en todo el camino demos a conocer este problema para evitar una tragedia anunciada a su comunidad.
«Yo le pido a Dios padre que nos proteja, porque la tecnología está avanzando», nos menciona don José León Sánchez Peralta antes de decirle hasta luego.











