Paraíso.- La tranquilidad de la tarde se hizo añicos en el municipio de Paraíso. Alrededor de las 5:40, la vida de un hombre se apagó de manera brutal sobre el asfalto, mientras el rugido de su motocicleta era silenciado por una ráfaga de plomo. El miedo ya es una emoción cotidiana entre los tabasqueños.
Fue una ejecución a sangre fría. Testigos, relatan la escena al parte policiaco: desde el anonimato de otra motocicleta, sicarios armados emergieron de la nada para desatar un infierno. El blanco cayó. Dos impactos de bala, certeros y despiadados, se alojaron en su cadera y abdomen, arrebatándole el aliento al instante.
Los asesinos se esfumaron tan rápido como aparecieron, dejando tras de sí el cuerpo inerte y el eco del terror.
La zona es ahora un sombrío escenario acordonado por las autoridades, donde se buscan desesperadamente respuestas. La identidad del fallecido es un misterio que se suma al pánico, y hasta este momento, la justicia no ha logrado atrapar a los espectros que sembraron la muerte en Paraíso. La impunidad acecha.








