TABASCO. El Panteón Central de Villahermosa no es sólo un camposanto; es un centro histórico al aire libre con más de dos siglos de existencia; en este espacio se honra la memoria de los que se nos adelantaron en el camino, desde esta 'última morada' se amplifica el legado de personajes que marcaron la historia de Tabasco.
Debajo de sus tumbas ornamentadas y lápidas envejecidas, descansan hombres y mujeres que dedicaron sus vidas a la música, la política, la educación y las artes; de aquellos que por sus aportaciones a la vida pública del estado aún permanecen vivos en el recuerdo de los tabasqueños.
Entre esas leyendas se encuentra Francisco José Hernández Mandujano, el popular Chico Ché, el icónico 'Hombre del Overol', uno de los artistas de mayor arrastre en los setentas y ochentas, que con su música tropical puso a bailar y cantar a millones de mexicanos.
Su historia es sólo una pieza del rompecabezas que conforma el Panteón Central. Alrededor de él, también reposan restos de figuras como Pedro Gutiérrez Cortés, autor de la emblemática canción "Tarde de Tabasco".
En el Panteón Central no sólo reposan los restos mortales de músicos, también duermen el descanso eterno más tabasqueños destacados que desde allí comenzaron su largo viaje al más allá. Entre ellos, rescatamos la historia de cinco no tan famosos como "Chico Ché", pero que sus actos los convirtieron en leyendas vivientes que han trascendido generaciones.
EL PRIMER CRONISTA
Uno. Atírsipe Figueroa Sáenz, considerado el primer cronista de Villahermosa. A pesar de no tener un título formal, su incansable labor por rescatar la cultura y la identidad de los villahermosinos lo convierte en una figura fundamental en la historia local.
SE SUICIDÓ POR AMOR
Dos. La tragedia también tiene su lugar en este camposanto. Josefina Pannier, una joven de tan solo 16 años se quitó la vida en 1884 tras un desamor. O al menos así lo cuentan.
Su historia está envuelta en misterio y polémica. Su tumba, con la figura de una paloma suspendida en el aire, es testimonio de un amor trágico. Versiones de su época apuntan a que su final fue producto de un asesinato entre enamorados. Otros testimonios señalan que la familia de su joven amor, Correa Zapata, no la aceptaba y que por ello habían mandado a matarla.
El QUE MURIÓ POR FIEBRE AMARILLA
Tres. La fe y la caridad encuentran un lugar especial en este cementerio. Leonardo Castellanos, Obispo de Tabasco, dedicó su vida a servir a los más necesitados.
Durante una epidemia de fiebre amarilla, contrajo la enfermedad mientras atendía a los desvalidos y falleció como un mártir. Desde 1989 tiene el grado de venerable. Su papel como Obispo durante la Revolución Mexicana lo ubica como una pieza clave para entender diversos acontecimientos ocurridos en Tabasco y México.
LEGADO CIENTÍFICO
Cuatro. La ciencia también está presente. José Narciso Rovirosa Andrade, destacado científico y explorador, descansa junto a sus colegas, los profesores Arnulfo Giorgana y Constancia.
Rovirosa Andrade aportó importantes investigaciones sobre la flora y fauna del sureste mexicano, dejando un legado invaluable para la ciencia tabasqueña. En reconocimiento a su sobresaliente trayectoria, se han creado instituciones y eventos en su honor, como el Museo de Historia Natural que lleva su nombre en Villahermosa.
PIONERA EDUCATIVA
Cinco. La educación tiene su representación en Rosario María Gutiérrez Eskilsen, una pionera en el empoderamiento de la mujer. Fue una de las primeras mujeres en obtener un título universitario en Tabasco. Desempeñó un papel fundamental en la modernización educativa del estado.









