Paraíso, Tabasco.— Patricia Iparrea Sánchez, secretaria de Educación de Tabasco afirmó que la dependencia se ha limitado a servir como un mero intermediario en el conflicto que sostienen padres de familia y directivos de la refinería Olmeca, ubicada en Dos Bocas, Paraíso, respecto a la reubicación de una escuela primaria cercana a la factoría.
La preocupación central de los tutores radica en la alta contaminación que, según sus denuncias, emana de las operaciones de la refinería, poniendo en grave riesgo la salud de los menores estudiantes. Ante esta situación, han solicitado formalmente el cambio de sede del plantel a un lugar considerado seguro y alejado de la zona industrial.
Iparrea Sánchez confirmó que el diálogo entre ambas partes —los padres de familia inconformes y los representantes de la refinería— se mantiene abierto y constante, buscando una solución que satisfaga a la comunidad escolar. Sin embargo, fue enfática al señalar que, por el momento, la solicitud de reubicación escolar no es viable.
"Consideramos que por el momento no es posible el cambio de sede escolar a como piden los tutores", manifestó, refiriéndose a las implicaciones logísticas, presupuestales y administrativas que un movimiento de esta magnitud conllevaría, las cuales no se pueden ejecutar en el corto plazo.
En defensa de la operación de la infraestructura energética, la funcionaria anotó que, según la información proporcionada por Pemex, la refinería Olmeca "cuenta con todos los permisos y certificaciones ambientales al respecto". Esta aseveración buscaría mitigar la principal preocupación de los padres sobre la supuesta ilegalidad o falta de regulación en las emisiones contaminantes.
El conflicto subraya la tensión entre el desarrollo industrial y la protección del medio ambiente y la salud pública, dejando a la Secretaría de Educación en una posición delicada de mediación, sin poder ofrecer una solución inmediata a la principal demanda de la comunidad: la salvaguarda de la salud de sus hijos mediante la reubicación de la escuela. La postura oficial mantiene la esperanza en el diálogo, pero sin dar fecha ni garantía para la mudanza del centro educativo.








