WASHINGTON D.C. - El miedo se cierne sobre Estados Unidos. En una escalada dramática de la tensión global, el FBI ha elevado el nivel de alerta terrorista en todo el país tras el inicio de un ataque a gran escala lanzado conjuntamente por fuerzas estadounidenses e israelíes contra Irán.
La secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, intentó calmar los ánimos a través de la red social X, asegurando que está en "coordinación directa" con todas las agencias de inteligencia y fuerzas del orden, con el objetivo de "monitorear de cerca y frustrar cualquier amenaza potencial contra la patria". Sin embargo, las acciones dicen más que las palabras.
El Servicio Secreto, custodio de la vida del presidente y otros altos mandos, ha anunciado un palpable “incremento de la seguridad” en todas sus instalaciones. En las calles, la precaución se ha convertido en protocolo: Departamentos de policía desde Nueva York a Los Ángeles han activado planes de emergencia, reforzando la presencia policial en lugares de culto y sedes diplomáticas, temiendo una represalia inmediata.
La operación militar, lanzada en la madrugada de este sábado, ha sumido a la región en el caos. Estados Unidos e Israel desataron su ofensiva contra territorio iraní, que respondió con el lanzamiento de misiles dirigidos tanto a Israel como a bases militares estadounidenses en la zona.
Desde su residencia privada de Mar-a-Lago, en Florida, el presidente Donald Trump, cuyo gobierno había estado negociando un pacto nuclear con Teherán, anunció la operación con una declaración incendiaria: su objetivo final, afirmó, es el derrocamiento del régimen iraní.
La niebla de la guerra envuelve el destino de los líderes. Aunque el ministro de Exteriores persa ha afirmado que, "hasta donde sabe", el líder supremo iraní, Ali Jameneí, sigue vivo, se confirmó la pérdida de dos comandantes militares en los bombardeos. Altos cargos del Gobierno iraní, por el momento, han sobrevivido al asalto. La nación se mantiene en vilo, a la espera de la próxima respuesta en este peligroso juego de poder global.








