TABASCO. Petróleo Mexicanos (Pemex) simuló estudios de impacto ambiental para evadir la responsabilidad y minimizar las acusaciones que pesan en su contra por la contaminación que sus actividades han provocado en la ranchería Patastal tercera sección y el poblado “José María Pino Suárez” primera sección, ambas del municipio de Comalcalco.
De acuerdo con señalamientos de familias campesinas afectadas de la zona, la empresa pública del Estado mexicano operó ante las áreas de investigación ambiental para que las evaluaciones resultaran improcedentes, y también “sobornó” a las autoridades comunitarias con el fin de evitar el pago de indemnizaciones.
“Normalmente, Pemex celebra convenios con universidades y/o algunas empresas, para que hagan sus estudios, pero son estudios que en ocasiones faltan a la verdad (…) tuvimos conocimiento de que hace años la UJAT se los hacía, aunque era un secreto a voces que todo era simulación: la Universidad únicamente prestaba sus instalaciones y los funcionarios petroleros hacían todo el procedimiento”.
La revelación proviene del asesor jurídico del Comité de Derechos Humanos de Tabasco (Codehutab), Efraín Rodríguez León. Detalla que esos actos de corrupción son los que permiten a la empresa librarse de todo el daño que están causando al entorno.
“Es lógico que los estudios no van a ser reales, que los resultados van a salir a favor de la empresa. Un caso claro lo tuvimos en Galeana, Jalpa de Méndez. Allí, en 2023 Pemex instaló un oleogasoducto y cuando se le solicitó el estudio de impacto ambiental, simple y sencillamente no lo tenían”, acusa.
Para reforzar su hipótesis, precisa que sobre esa misma obra, vía transparencia, se hicieron los requerimientos del manifiesto de impacto ambiental y “tres áreas distintas de Pemex nos dijeron que no lo tenían”.
Incluso, ventila, en una reunión que tuvimos en la Secretaría de Gobierno con funcionarios de la petrolera por los daños que generó la construcción de ese oleogasoducto ellos se atrevieron a presentar un estudio “pero no del lugar, sino de las medidas o procedimientos que se supone deben seguir cuando sucede un acontecimiento o van a realizar un proyecto”.
MATA TODOS LOS CULTIVOS
Para el comisariado ejidal de la ranchería “José María Pino Suárez”, Juan Peralta Jiménez, “la contaminación ambiental producida por la actividad petrolera en la comunidad ha afectado pasturas, matas de cacaos, cocos, frijoles (…) de toda la siembra que hacemos mucha no sirve por causa de la contaminación y Pemex sigue diciendo que no hay contaminación”.
Recuerda una fuga de hidrocarburos ocurrida en 2024. “Pemex envió una brigada para realizar estudios de impacto ambiental y concluyeron que no había contaminación, que todo estaba verde, que estaba bien, y allí, frente a sus narices, se veía todo el aceitero regado en todos los lugares”, se queja.
‘Pino Suárez’ es un poblado a orillas de la laguna “El Popalon” y tiene salida a un río. “El río pega con la laguna, toda esa agua contaminada pasa por los terrenos. Y esa contaminación es la que mata nuestros cultivos”, reprocha.
Informa que en 2024, 700 ejidatarios interpusieron una demanda contra Petróleos Mexicanos por la problemática de “retención de agua y hasta la fecha no han pagado (…) hace años nos pagaron, ahora los ejidatarios están analizando sobre hacerle un plantón, taparle el pozo en perforación Tupilco 3015, porque no quieren pagar”.
Peralta Jiménez señala que al anterior comisariado ejidal, Manolo Córdoba, Pemex lo intentó sobornar.
“Querían pagarle a él, pero no quiso; nos decía que para poder salir de esa problemática, iban a pagar sólo a 10 personas, pero éramos 700 ejidatarios. Qué íbamos hacer con 10 procedentes y todo los demás improcedente; se nos iba a venir el mundo encima, no aceptó y ahí quedaron esas reclamaciones y allí siguen hasta la fecha”, asevera.
Advierte que el método de sobornos lo aplica con la intención de que los ejidatarios agraviados se vayan contra los líderes de las comunidades, y no contra la empresa.











