¿Sabías que tu nivel de estrés podría estar directamente relacionado con el control de tu glucosa? Un reciente estudio de Mount Sinai ha desvelado un sorprendente circuito cerebral que vincula el estrés con el aumento de azúcar en la sangre, demostrando una conexión más estrecha de lo que se creía entre el cerebro y el hígado.
¿Cómo funciona?
Ante una situación estresante, el cerebro activa una ruta directa al hígado. Este, a su vez, libera glucosa, actuando como un impulso de energía natural. El problema surge cuando el estrés se vuelve crónico: este circuito se desregula y genera un exceso constante de glucosa, lo que podría ser un factor clave en el desarrollo de la diabetes tipo 2.
Implicaciones del Descubrimiento
Este hallazgo obliga a replantearnos las estrategias de prevención. Se ha identificado que la amígdala, tradicionalmente asociada a las emociones, también tiene un rol en la regulación del azúcar. Por ello, la gestión del estrés se convierte en un pilar fundamental. Los investigadores esperan que este conocimiento abra el camino a nuevas terapias enfocadas en controlar la glucosa, especialmente en personas que manejan altos niveles de estrés.







