VILLAHERMOSA, Tabasco.— El futuro para el Colegio de Bachilleres de Tabasco (COBATAB) pinta gris. El anuncio hecho por el gobernador electo de Tabasco, Javier May Rodríguez, para nombrar a Evaristo Hernández Cruz como el próximo titular de uno de los 12 subsistemas públicos de educación media superior en el estado, pone en riesgo las finanzas del COBATAB, cuyo presupuesto el año pasado alcanzó los dos mil 413 millones 800 mil 975 pesos. Evaristo es un pésimo administrador.
La advertencia no la hace cualquiera persona. La señala Fernando Calzada Falcón, actual director de Finanzas del municipio de Centro, en su libro Disciplina Fiscal y desarrollo, las finanzas municipales de Centro 2021-2024 (Fondo Editorial del municipio de Centro).
Pese a que la versión física del libro de 136 páginas fue presentada recientemente en el Centro Cultural Villahermosa, y existe una versión en línea, nadie en el entorno del gobernador electo pareció advertirle de las observaciones hechas por Calzada Falcón al ex edil. Tampoco les importó que el expriista sea uno de los 38 tabasqueños inscritos en el Listado de infractores de violencia política en razón de género en la entidad.
GASTÓ MÁS DE LO QUE TENÍA
Calzada Falcón narra en el primer capítulo de su libro que, al tomar posesión como administrador de las finanzas del municipio de Centro —el 5 de octubre de 2021—, se encontró con un panorama financiero desastroso: «Se carecía de fondos suficientes para cubrir los rubros contemplados en el presupuesto de egresos, particularmente las prestaciones a las que por ley tienen derechos los servidores públicos municipales a fin de año».
Faltaban menos de dos meses para arribar a diciembre, y el aguinaldo para los tres mil noventa y siete empleados de base que tenía el ayuntamiento de Centro en eso entonces, estaba bailando.
«Esto se debió a que durante la gestión anterior se comprometió más gasto sin su contraparte de ingresos, y como no se aprovisionaron recursos líquidos mes a mes, en el último trimestre del año solo se tenía lo necesario para solventar tres meses de salarios, en lugar del equivalente a seis meses», explica Calzada Falcón.
La falta de fondos inexistentes a la que se enfrentó la nueva administración se debió a la sobreestimación que hizo Evaristo sobre los ingresos propios al iniciar el año 2021. En su libro, el actual secretario de Finanzas señala que en la ley de ingresos consignaban 520 millones de pesos para las arcas locales, pero el ejercicio terminó en 454.3 millones de pesos.
«Al término del segundo trimestre de 2021 ya era más que evidente que no se alcanzaría ese monto, si se hubieran querido evitar problemas para el fin de año, tendrían que haberse ajustado a la baja, tanto los ingresos como la parte correspondiente al gasto, pero como no se hizo, se comprometió más gasto sin realmente tener su contrapartida en ingresos, incluso durante el tercer trimestre».
NI SIQUIERA SE OCUPÓ EN RECAUDAR
Pero en vez de ajustar los gastos, el popular político, alabado por sus correligionarios por «contar con una estructura», permitió que los regidores recibieran en 12 pagos —de enero a junio de 2021—, la cantidad tres millones 173 mil 389 pesos con 81 centavos por desembolso de comisiones o ayuda a las bases, sin que hubiera lista de beneficiarios, recibos o actas de donación.
Y mientras había derroche, la recaudación fiscal local caía. El 14.7% de los ingresos totales del Centro en 2019 provenían de la recaudación de ingresos propios, pero al año siguiente solo representaron el 10.43%, y para 2021 equivalieron solo al 13.1%. Ni se diga de otras recaudaciones, como el Impuesto sobre Espectáculos Públicos. Calzada Falcón, ha sido secretario de finanzas en tres administraciones estatales en periodos diferentes, apunta en la página 57: «En ninguno de los siete años anteriores a 2022 ingresaron a las arcas municipales más de 600 mil pesos».
Mientras Evaristo permitía que 126 servidores públicos se excedieran en sus percepciones brutas pagadas en el mes de diciembre por un importe total de dos millones 58 mil 150 pesos con 51 centavos, en relación con sus contratos, el presupuesto destinado a inversión pública se fue achicando a causa del déficit, afectando gravemente la inversión pública.
De 2018 a 2019, la inversión pública municipal cayó 25%, pasando de los 614.09 millones de pesos a 466.83 millones de pesos; de 2019 a 2020, siguió achicándose un 3.54%, pasando de 466.83 millones a 450.34 millones de pesos. Y de 2020 a 2012, el encogimiento de la inversión llegó a 7.16 %, pasando de los 450.34 millones a los 422.61 millones de pesos.
Calzada Falcón describe el costo de un desequilibro en las finanzas públicas. «Se padecerá que no alcance el dinero para componer las calles, para llevar el agua potable a nuevos asentamientos, para introducir nuevas líneas de drenaje, que los panteones o los mercados no tengan el mantenimiento requerido, para introducir nuevas rutas y más continuas en la recolección de residuos sólidos, para coadyuvar en el combate de plagas, para sustituir luminarias y para un amplio etcétera».
Parece que describe el último año del carismático político que ahora regresa de la mano de la 4T a ejercer el presupuesto del COBATAB.









