La ya larga lista de pendientes y adeudos en la Secretaría de Salud estatal suma un nuevo y preocupante capítulo. Esta semana, más de un centenar de guardias de seguridad que laboran en hospitales públicos clave como el Hospital del Niño, el Juan Graham Casasús y el Rovirosa, se manifestaron por la falta de pago de dos quincenas.
La afectación ya no solo recae en el personal médico, de enfermería o administrativo, sino que ahora se extiende a los empleados de vigilancia, un sector fundamental para mantener el orden y la seguridad en estos centros vitales. La irresponsabilidad recae, en este caso, directamente en la empresa subcontratada, SERPROSEP, que ha dejado a familias sin su principal sustento.
El testimonio de los afectados, como Karla Alejandra y Pedro de la Cruz, es alarmante. No solo denuncian el impago, que se vuelve "insostenible" para sus familias, sino que también señalan la falta de seguro médico y la obligación de tomar cursos fuera de horario bajo amenaza de descuento salarial. Esto pinta un panorama de grave precariedad laboral permitida bajo la sombra de un contrato público.
Este conflicto no es un hecho aislado, sino una nueva señal de que la cadena de incumplimientos en la Secretaría de Salud sigue fallando. La falta de control en los contratos con terceros, como SERPROSEP, deriva en que los trabajadores de primera línea sean quienes paguen las consecuencias de la ineficiencia administrativa. La exigencia de los guardias a las autoridades para que intervengan y garanticen el cumplimiento de sus derechos es un llamado urgente a poner orden en un sector que acumula crisis tras crisis.









