TABASCO. La Diócesis de Tabasco lamentó profundamente el asesinato del empresario Antonio Magaña Cupil, conocido como Niñón Jr., ocurrido en Jalpa de Méndez, y lo calificó como una muestra más de la creciente inseguridad que se vive en el estado.
El vocero de la Diócesis, el padre Denis Ochoa Vidal, expresó su preocupación por el impacto de la violencia en todos los sectores, incluidos los empresarios, quienes dijo, han visto afectados sus negocios e incluso han tenido que cerrarlos por temor a la delincuencia.
“Yo creo que eso es fruto, es un resultado más, desafortunadamente, de la delincuencia, de la inseguridad que se vive en el estado”, declaró.
El sacerdote señaló que, aunque las autoridades han emprendido acciones para contener la violencia, muchas de ellas son solo paliativas y no abordan el problema de raíz.
“Las medidas que hoy se toman, de algún modo son represivas y son necesarias, pero no son suficientes”, advirtió. En su opinión, se requiere una estrategia más profunda que fomente una cultura de paz desde la educación, la familia y los medios de comunicación.
En este contexto, el padre Ochoa Vidal también se refirió a la próxima apertura del nuevo penal en Huimanguillo, prevista para el 1 de agosto. Dijo esperar que este centro sea realmente “un lugar de regeneración” y “de verdadera recuperación de las personas”, y no solo otro sitio de reclusión.
“Disminuir la violencia implica la creación de nuevos centros de reclutamiento”, advirtió, al referirse a la necesidad de que las cárceles no se conviertan en espacios donde la delincuencia se fortalezca en lugar de ser combatida.
Finalmente, el vocero diocesano subrayó que la solución de fondo debe partir de una transformación moral y espiritual. “Cuando nos alejamos de Dios, el mundo se destruye. Lo único que le hace falta a la humanidad es Dios”, concluyó.









