VILLAHERMOSA, Tab.- En los últimos tiempos de Villahermosa, el fenómeno del caos vial le ha echado la mano a los reporteros locales: casi siempre es nota diaria. Los Facebook live de los medios en el lugar de los hechos, muestran a cientos de automovilistas que apenas avanzan, mientras su fatiga es acompañada de claxonazos llenos de frustración. Ellos poco a poco se acostumbran a un tráfico que siempre ha existido, pero jamás como ahora. Dentro de la visión de los urbanistas tabasqueños, señala que, como el monstruo Frankenstein, que fue creado a partir de partes diferentes de cadáveres, en Villahermosa no se han ejecutado planes integrales (federal, estatal y municipal) en sus obras públicas que prioricen al transeúnte y su traslado en la urbanidad. Esta situación ha dado ‘obras bonitas’, pero con alrededores abandonados que no propician que sus calles quieran ser caminadas y los villahermosinos sigan optando por el vehículo propio.
Ángel Gustavo Torres hace casi tres años comenzó a conducir con frecuencia las calles y avenidas de una de las ciudades más chicas de todo México. Con 114 km2, Villahermosa se ubica en el segundo puesto de las 30 ciudades mexicanas con dimensiones pequeñas, sólo superada por Xalapa, en Veracruz (75 km2), de acuerdo con un estudio de Demographia World Urban Areas en 2018. Pese a estas dimensiones, cuando Ángel ha optado por usar su automóvil en el último año, se ha encontrado ‘atrapado’ entre largas hileras de carros, retrasando la llegada a su destino hasta una hora y media dentro de la ciudad. Este notorio congestionamiento es consecuencia de tres fenómenos: la ciudad está alcanzando el límite de su parque vehicular con los más de 825 mil vehículos andando; los múltiples cierres de avenidas y carreteras que los ciudadanos han realizado para manifestar diversas inconformidades; pero lo que más molesto le resulta a Gustavo, son las diversas obras públicas realizándose simultáneamente en distintos puntos de la ciudad y que vuelven inútiles cualquier vía alterna.
El 15 de agosto de 2024 se realizaban al menos cuatro de estas de manera simultánea en la ciudad. Esa tarde, la misión era sobrevolar el dron para captar imágenes del caos vial sobre el boulevard Adolfo Ruiz Cortines, causado por el mantenimiento de los puentes ubicados a la altura de la Laguna de las Ilusiones. Pero para la una de la tarde, se había disipado. Sin embargo, a tres kilómetros de distancia, el cruce de 27 de febrero con Paseo Tabasco era colapsado por conductores que huían inútilmente de obras de construcción: el segundo puente Grijalva II en la carretera Villahermosa - Teapa, un par de pasos peatonales en Usumacinta a la altura de la 30 Zona Militar y las obras de interconexión del sistema pluvial del malecón ‘Carlos A., Madrazo Becerra’ en Paseo Tabasco con Periférico. Estas obras entran dentro de las 2 mil 539 acciones de infraestructura en todo el estado, que el gobierno reportó haber hecho en el último sexenio, las cuales tuvieron una inversión de 15 mil 121 millones de pesos y mantuvieron, durante grandes temporadas, sumergidos en embotellamiento a los villahermosinos.
一El tráfico lento comenzó a notarse más, hace casi un año一, dice Ángel Gustavo Torres, quien el día de la entrevista cruzó la puerta de la oficina donde trabaja lanzando algunos suspiros que revelaban estrés: había llegado con retraso en su horario de entrada.
一Hoy me hice una hora.
一¿Y eso es mucho o es poco?
一Para mí es mucho [...] Uno que estaba acostumbrado a estar en la calle y (esto) no pasaba. Sí es un trayecto largo, pero no considero que sea tan largo como para hacer una hora. A eso me refiero. Pero sí me ha tocado estar una hora y media en tráfico. O sea, no estamos en la Ciudad de México para que sea un tráfico así.
一¿Qué piensas en el tráfico?一 tal vez porque está frente a una cámara, sólo alcanzar a ironizar con sonrisa en el rostro:
一Muchas, muchas palabras no tan favorables para el gobierno [...] no me imagino a alguien que se la pasa en la calle todo el día. Llego a mi punto de destino, estoy un rato, luego voy a mi otro punto de destino y estoy otro rato [...] Pero hay personas que trabajan en la calle, y la verdad es que no me imagino sus tiempos.
Durante cinco días a la semana, Gustavo recorre siete kilómetros diarios antes de llegar al periférico de la ciudad. Es la distancia que hay desde una de las zonas metropolitanas de Villahermosa (Ixtacomitán segunda sección), hasta el Elektra de Tamulté. Tan sólo en ese trayecto, un par de escuelas de educación básica hacen que adentrarse a la ciudad, tome un tiempo de treinta minutos: los conductores, tomando precaución del cruce escolar, avanzan lento.
Una vez que llega al periférico, dependiendo del día, tiene dos escenarios. Uno le toma diez minutos: llegar a la UVM. El otro, le toma otra media hora: dirigirse hacia Ruiz Cortines, a la altura del puente los Monos, ruta más cercana a su trabajo. «Me atrevería a decir que es donde más tráfico se junta en las mañanas porque es donde todos pasan [...] desde el puente de los Monos hasta Soriana San Joaquín, era una fila interminable de carros». Esa fue justo la razón del retraso el día de la entrevista, ya que al salir de estudiar, va de la UVM al puente los Monos y se enfrenta a la segunda hora pico, la del medio día.
En este escenario los urbanistas del estado entienden la problemática a partir de la notoria falta de visión integral en las obras públicas de la ciudad, que se refleja a su vez en las fallas del sistema de transporte público, también en las zonas de viviendas y grandes avenidas sin corredores productivos. «Tabasco en realidad se volvió el centro de atención de este sexenio, por el Tren Maya y la refinería Dos Bocas [...] nosotros desaprovechamos una coyuntura que es autoridad municipal, estatal y federal [...] no hay ese vínculo, entonces ves que el proyecto federal ya está inaugurado, pero cruzas la calle y está deteriorado. Pasa en el malecón, está muy padre la banqueta pero ves el edificio abandonado a un lado, ¿qué había que hacer? Había que incentivar el uso de los edificios, había que hacer trabajo estatal y municipal al mismo tiempo que hacíamos el tema federal, porque si no pues queda un Frankenstein», señala Miguel Alejandro Aldana López, especialista en urbanismo del Colegio de Arquitectos de Tabasco (CAT).
«Me recuerda a Tokio一 dice días despues Tani, una ciudadana, una noche mientras espera un Uber en el cruce de 27 de febrero con Madero一, son las calles en ese color y las luces de los semáforos». Entonces guarda su teléfono después de tomar una fotografía a lo que un diario local denominó como, ‘El coloso de Villahermosa que se niega a morir’: el cine Sheba, que desde hace 64 años está ubicado sobre la avenida José María Pino Suárez de la colonia Centro. Un ‘fósil viviente’ que ha pasado por inundaciones e incendios, pero que no se ha ‘modernizado’, ya que los propietarios se niegan.
En realidad, la relación que Tani encuentra en la remodelación alrededor del Sheba, con Tokio, es críptica. Pero su expresión es entendible de otro modo: al menos una partecita de Villahermosa —y que es algo que no ha visto en 23 años— huele a nueva.
El coloso de Villahermosa que se niega a morir, lidera una serie de edificios vacíos que recorren todo el recién remodelado malecón Carlos A. Madrazo y que llena de importancia las declaraciones del urbanista Miguel Alejandro . Ya sea en abandono, deterioro o en renta, lo que alguna vez tenía mucha actividad, hoy se caracteriza por un plácido recorrido. Incluso, en su momento, algunos locatarios como la señora Irene Isabel Mendoza, quien tiene un comercio en el giro de la cerámica, aseveró que dicha situación es el reflejo de la falta de un estacionamiento y el costo excesivo de las rentas de hasta 30 mil pesos.
Continuará.....









