TABASCO.- La celebración del Día Mundial del Síndrome de Down, cada 21 de marzo, busca que la sociedad tenga conciencia plena que los niños no padecen ninguna enfermedad que se mida por grados, sino que su desarrollo (cognitivo, motriz, etcétera) es diferente, ninguno es igual a otro, según un estudio realizado por el Instituto Nacional de Pediatría (INP).
Carolina Álvarez Montero, de 24 años de edad, labora en una dependencia gubernamental, donde realiza trabajos administrativos.. En exclusiva para SinTexto cuenta que madruga para poder ejercer su labor, que inició en el mes de enero de este año con el objetivo de buscar su superación personal.
Ella nos comparte uno de sus sueños que es estudiar la Universidad en Nuevo León -donde se forman sus hermanos- y anhela ser especialista en informática.
Mientras lo consigue, no deja de superarse: “mi trabajo es archivar papeles, llevar correspondencia, aprender las buenas conductas, obedecer las reglas de trabajo y de mi jefa”, indicó.
Relata que se levanta temprano y checa entradas y salidas en su centro de trabajo; además se encuentra estudiando la preparatoria; “en la prepa estudio, ya llevo 17 materias aprobadas y en los exámenes he sacado buen promedio, hubo un módulo difícil que reprobé, pero lo recuperé; mi maestra Mayra desea que acabe la prepa en un año y me gradué para ir a estudiar la universidad”.
Reitera que quiere estudiar en la universidad en la carrera de Tecnología, Información y Comunicación de Informática en Nuevo León, porque le llama la atención la tecnología y programas computacionales, “me gustaría reparar computadoras y teléfonos”.
Ella dice que su anhelo es llevar un “uniforme completo de informática, con los zapatos adecuados y guantes especiales para manipular cables”.
Indicó que en algunas ocasiones en su entorno hay personas que no logran comprenderla, en la escuela sucedió lo mismo, pero al final la lograron entender como seres humanos.
Otro de sus sueños al concluir sus estudios, es “tener un compañero de vida, casarme algún día, encontrar a mi príncipe azul que me pueda enamorar, ya con el permiso de mis padres puedo casarme, y de ahí tener una casa, mis cosas, mi carro, ser una mamá, tener mis hijos”.
Apuntó que a ella le gusta estar activa, cuando hay descanso se aburre, “lo que hago es colorear, realizar dibujos y manualidades”.
El estudio realizado por el INP resalta que la esperanza de vida de las personas con Síndrome de Down es de 60 años o más y que –como en todos los individuos– los problemas bucales se les van a presentar a lo largo de toda su vida, por ello el odontólogo debe poseer los conocimientos especializados, a fin de otorgar una atención adecuada.
En el estudio se obtuvo que en México existen únicamente 13 especialistas que atienden a estos pacientes, sin embargo, hay profesores que cuentan con los conocimientos necesarios para hacerlo. Éste es un campo muy rico para ayudar.









