Estado de México.- La angustia se ha apoderado del Estado de México. De la noche del viernes al sábado, siete vidas inocentes se desvanecieron en la oscuridad, un grito de auxilio que la fiscalía del Edomex apenas comienza a registrar. La más pequeña de las víctimas, un alma de apenas dos años, nos recuerda la fragilidad de la infancia en este territorio de sombras.
El dolor se centra en la desaparición de Frida Sofía Lazcano Fernández, de dos años, arrancada de su hogar junto a su hermano Mateo Antonio, de tres. Vistos por última vez el fatídico 19 de marzo en La Paz, su ficha de búsqueda fue emitida un día después, un tiempo precioso perdido en la agonía de la espera. La lista de almas perdidas crece: Mía Ailyn de Castañeda Hernández, de 13 años, se esfumó en Coacalco de Berriozábal. Nataly Getzamani Jiménez Ramírez, de 15, fue tragada por las calles de Tultitlán.
La desesperación alcanza a Julieta Alexari Constantino Loza, de 16, cuyo rastro se perdió en Chimalhuacán el viernes 20 de marzo, el mismo día en que las hermanas Nicole Alejandra, de 11, y Camila Mallinali Suárez Barrales, de seis, se desvanecieron en Ixtapaluca. Karla Vilchis Jiménez, de 13 años, desapareció el jueves 19 de marzo en Zinacantepec, engrosando esta macabra lista.
En redes sociales, los corazones rotos de familiares y amigos claman por un milagro, exigiendo a gritos que estas siete historias no terminen en tragedia y que la vida regrese a donde la oscuridad la arrebató.








