TABASCO. Cambiar horarios de salida no es la única consecuencia que ha provocado la creciente inseguridad, dado que muchas veces las tensiones de fuera, pueden llevarse a los hogares, haciendo que el núcleo familiar se vea afectado.
Esa es la coincidencia de expertos en sociología, quienes aseguraron que es necesario adaptar nuevas formas de convivencia para frenar la violencia en el estado.
Sólo esta semana, fue anunciado el cierre de un par de centros nocturnos en la capital tabasqueña: la discoteca Fahrenheit by La Chelería "La Casa del Perreo" y el bar Beberecua "Cantina y Jartazón".
Aunque en el comunicado no se precisan las razones, hay que recordar que los centros nocturnos han sido de los más afectados por la crisis de inseguridad en la entidad, limitando horarios y venta de alcohol, además, los ciudadanos se han resguardado en sus hogares a tempranas horas, dejando de hacer rentables estos centros de convivencia.
Esto sucede luego de que el Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal, presentó un reporte en el que la ciudad de Villahermosa ingresó al ranking de las 50 ciudades más violentas del mundo y en el que, al menos 20 urbes del país pertenecen, superando el máximo que se tenía registrado, que fue de 19 ciudades en 2019.
La Organización No Gubernamental (ONG) tomó en cuenta el número de homicidios por el número de habitantes de cada ciudad. En este listado, la capital de Tabasco ocupa el lugar 42 con 35.38 homicidios por cada 100 mil habitantes, incluso, por arriba de Morelia, Michoacán, que se colocó en el puesto 49 con una tasa de 29.85.
Óscar Pérez Baxin, profesor de sociología, con doctorado en Métodos de Solución de Conflictos y Derechos Humanos, afirma que la ola de violencia en Tabasco desvincula a la familia en sí misma, y advierte que tardará mucho tiempo para que puedan volver las cosas a la normalidad, pero lo peor es que se corre el riesgo que este estilo de vida se normalice.
“La gente también puede creer que es una forma de vida que se ha normalizado y respondemos a cualquier tipo de situaciones, con conductas altamente nocivas, destructivas y violentas para una sana convivencia, la falta de respeto a cada uno de nosotros y la falta de respeto a la autoridad familiar”, explica el sociólogo.
Asevera que desde la sociología se puede proponer trabajar en la educación, fomentando los valores pueden ser elementos que pueden permitir tener una mejor sociedad, así como promover sistemas de convivencia sana “que nos permitan conocer la otredad, la empatía y la resiliencia”.
Además, asegura que los elementos de seguridad, tanto policías, ejército y Guardia Nacional, deben de colaborar, siempre dentro del marco de los derechos humanos y la protección de sus derechos, pero los padres de familia también tienen que estar involucrados.
“Eso nos permite crear un capital de cómo aprender a solucionar los conflictos, cómo generar una cultura de paz y olvidarnos un poco de todo lo que está pasando, como la violencia verbal generalizada”, afirma.









