TABASCO. Con angustia, desesperación y mucha tristeza, Fredy Osvaldo Reynoso trata de reencauzar su proyecto de vida. Recién fue deportado de Estados Unidos. De origen salvadoreño, él, su esposa y su pequeño hijo de 3 años, vivieron en carne propia la furia de la política antinmigrante impuesta por el régimen del presidente Donald Trump.
“Nos trataron como si fuéramos simple basura”, se lamenta Fredy, cuya historia es compleja. Salió de su país en busca de una mejor vida, pues en El Salvador no tenía recursos suficientes ni las posibilidades para subsistir dignamente con su familia.
Con la esperanza del “sueño americano”, lograron llegar a Nueva Jersey. La felicidad les duró un solo día. Lastimosamente, hoy forman parte de la cruda estadística. Pertenecen a las decenas de miles de migrantes que han sido sacados por la fuerza de la Unión Americana.
“Fuimos a Migración por recomendación de un amigo que ya lleva años viviendo en Estados Unidos, allí nos agarraron, nos quitaron todo, sólo nos dejaron con la ropa que traíamos, nos trasladaron, pero nosotros no sabíamos a dónde íbamos”, relata Osvaldo Reynoso, quien apenas posó una noche en suelo estadounidense.
A su llegada a la Presidencia, Trump firmó un paquete récord de órdenes ejecutivas, algunas de ellas confirmaron su postura contra los migrantes ilegales en EU. Según el magnate, los indocumentados son los que provocan la delincuencia en el país norteamericano.
“AQUÍ NO HAY A QUÉ QUEDARSE”
Fredy fue liberado en suelo tabasqueño en el Centro Nacional de Migración, ubicado en Villahermosa. Con sólo 25 dólares en el bolsillo y su familia a la intemperie, decidió abordar un taxi rumbo al Alberge Amparito A.C. En la unidad de transporte vivieron otro atropello.
El taxista se aprovechó de la vulnerabilidad de la familia salvadoreña. Les endilgó una tarifa de 20 dólares, es decir, aproximadamente 410 pesos, por un viaje de alrededor de 6 kilómetros. ¡Un abuso!
El subcoordinador del Albergue Amparito, Josué Leal, indica que hasta el momento no han llegado muchos migrantes a suelo tabasqueño, debido a que la mayoría de deportados los están trasladando a sus países de origen, pero los pocos que llegan, como Fredy, llegan totalmente desanimados, quebrados.
“Obviamente llegan cabizbajos, se han visto truncados sus objetivos del llamado ‘sueño americano’, entonces muchos están optando por costear por sus propios medios el retornar a sus países de origen”, refiere.
Ahora el objetivo de Fredy Osvaldo Reynoso es claro. Busca con su familia regresar, por cualquier medio, a El Salvador, pues afirman que aquí en México “no hay nada a qué quedarse”.









