El gobierno de Donald Trump ha eliminado el carácter obligatorio de cuatro vacunas (rotavirus, influenza, hepatitis A y enfermedad meningocócica) del calendario de inmunización infantil en Estados Unidos. Esta medida, anunciada este lunes, convierte dichas vacunas en opcionales, quedando su administración sujeta a la decisión consensuada entre padres y médicos en cada caso.
Este cambio, que entró en vigor de forma inmediata, representa un giro significativo en el sistema sanitario estadounidense, ya que reduce la recomendación de vacunación infantil de 18 a 11 enfermedades.
El Departamento de Salud justifica la decisión aludiendo al sistema de Dinamarca, que maneja un calendario con menos vacunas. Robert F. Kennedy Jr., secretario de Salud estadounidense, declaró que la medida "protege a los niños, respeta a las familias y restaura la confianza en la salud pública". Sin embargo, esta postura choca con la opinión de médicos y expertos sanitarios, quienes consideran que la falta de un debate público y una revisión transparente de los datos pone en riesgo a los menores.
Funcionarios de Salud señalan que el objetivo del cambio es recuperar la confianza ciudadana en el sistema sanitario, que, según ellos, se vio afectada durante la pandemia. Cabe destacar que, previamente este año, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) ya habían aplicado parcialmente este modelo a vacunas como la de la covid-19 y la de la hepatitis B para ciertos grupos.
El calendario de vacunación infantil, aunque no es obligatorio, sirve como guía para determinar las vacunas necesarias para la asistencia a guarderías y escuelas públicas.








