En un esfuerzo coordinado que se extendió por casi un año, de febrero de 2025 a enero de 2026, la "Operación Eclipse" ha puesto al descubierto la brutal realidad del abuso sexual infantil en el continente americano. Bajo la dirección de INTERPOL, autoridades de nueve naciones (Belice, Costa Rica, República Dominicana, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua y Panamá) lograron identificar y sacar de las sombras a 65 víctimas, la mayoría de ellas niñas entre 5 y 13 años.
La magnitud del horror se refleja en las 60 detenciones realizadas, abarcando un espectro perturbador de responsables: desde familiares cercanos, amigos, vecinos y educadores, hasta depredadores cibernéticos y turistas extranjeros. La agencia policial internacional subraya una dolorosa verdad: el abusador no tiene un único perfil.
El objetivo central de la operación fue desarticular la producción y distribución de material de explotación sexual infantil, pero, sobre todo, devolver la esperanza. Se logró no solo identificar a las víctimas aún menores de edad para brindarles protección y atención inmediata, sino también resolver "casos fríos" que se arrastraban por más de una década.
Historias detrás de la Cifra:
- Panamá: Se resolvió un caso de más de diez años, identificando a una víctima previamente anónima en la base de datos de INTERPOL.
- República Dominicana: Fueron detenidos dos sospechosos. Uno, un delincuente sexual que vivía con las víctimas de 10 y 13 años, y la otra, la propia madre de las menores, acusada de facilitar y perpetrar el abuso. Este arresto reveló la existencia de más víctimas.
- Costa Rica: Se rescató a una menor cuyo agresor usó tácticas de engaño haciéndose pasar por celebridad en línea, escalando a la coacción y amenazas familiares para mantenerla bajo control.
La cooperación internacional demostró ser vital, como lo ejemplifica la identificación y proceso de extradición de dos prófugos panameños localizados en territorio dominicano.
La Operación Eclipse concluye con un mensaje claro: la lucha contra la explotación sexual infantil es una prioridad global, y el rescate de estos 65 niños y niñas es una promesa de justicia y un recordatorio de la vulnerabilidad que exige vigilancia constante.










