BUENOS AIRES, Argentina.— En menos de 48 horas, Javier Milei muestras las diferencias de gobernar con su anterior predecesor. En vez de salir de la Casa Rosada (sede del gobierno) en helicóptero, lo hizo en una camioneta resguardada por agentes de seguridad.
En la sede del Poder Ejecutivo, su ministro del Interior ponía en números el decreto firmado por su jefe para desaparecer 9 de los 18 ministerios, 54 de las 106 secretarías de estado y 42 de las 182 secretarías: «la reducción de diferentes niveles de funcionarios fue de 34 por ciento».
Frente al ministerio del Trabajo, uno de cuyos pisos superiores empezó a arder, trabajadores ahora despedidos protestaban por el tijeretazo del nuevo gobierno. Y lo hacían sobre la banqueta y sin afectar el tráfico vehicular.
Una mujer llamada Claudia, que había laborado 22 años en el gobierno, lloraba frente a las cámaras de televisión y decía: «Tengo un legajo intachable, nunca hice una retención, nunca hice un paro, nunca, y estoy despedida».
Otro ex empleado con 30 años de antigüedad laboral protestaba por los despidos del nuevo gobierno: «Habernos enterado de esta manera, fue una patada para todos. Acá hay una gran mentira, que es la mentira de este gobierno; llamaron al Fondo Monetario para esto, no para que el país crezca, como todos queremos que crezca».
De última hora, el ministro del Interior también informó la cancelación de la publicidad en medios durante un año, esto en medio de las críticas que ha suscitado la contratación de un familiar del presidente, María Luján, de 19 años de edad, que sin estudios secundarios, fue nombrada asesora, con un sueldo de un millón 550 mil pesos argentinos (unos 73 mil pesos mexicanos).
La policía detuvo en la vía pública a Gastón Mercantzini, que el día de la asunción de Milei, arrojó una botella contra el presidente.









