TABASCO. En las inmediaciones del mercado público “José María Pino Suárez” se respira un aire denso, algo no es normal en el ambiente que se vive afuera y adentro del centro de abasto; lo cotidiano se quebró y las calles que apenas hace algunos días atrás se veían llenas, hoy se vaciaron y decenas de negocios bajaron sus cortinas.
Hoy es otro fatídico viernes en materia de inseguridad. Ahora la violencia tocó a la puerta de una de las zonas más concurridas de la ciudad de Villahermosa. Una balacera entre policías y criminales terminó de sepultar la esperanza de iniciar por fin un año en paz.
La realidad superó a la ficción. Lo que antes eran intransitables calles repletas de ambulantes, de espacios para miles de clientes que deambulan por las banquetas y los locales comerciales, y de paradas de combis de transporte mal ubicadas, en cuestión de minutos se volvieron escenario de patrullas atravesadas y agentes de seguridad con armas en posición de ataque.
Según los reportes, cerca de las ocho de la mañana la Policía Estatal recibió la alerta de disparos cerca del tianguis “Jesús Taracena”, situado a un costado del mercado.
Las fuerzas estatales activaron un operativo para llegar al lugar, donde fueron recibidos a balazos por presuntos delincuentes, que para ese momento ya habían logrado llegar hasta la azotea del “Pino Suárez”. La confrontación duró poco tiempo y concluyó con la captura de tres sujetos, a quienes se les aseguraron armas.
Aunque para el Gobierno del Estado la normalidad regresó a la zona tras reprimir el suceso delictivo, lo único cierto es que para los locatarios y tianguistas el botón de la incertidumbre sigue encendido.
"Ya no nos preocupan las bajas ventas, lo que nos da miedo es perder la vida por culpa de una bala perdida", alega, con cierto recelo, doña Blanca “N”, una vendedora de pescados y mariscos del mercado público, y de las pocas en alzar la voz para hablar de los sucesos ocurridos.
‘NOS SENTIMOS INDEFENSOS’
Muchos otros comerciantes rehúyen hablar del tema de la violencia. Rechazan ser entrevistados. Les incomodan las cámaras. Se angustian más por la inseguridad y la integridad de sus familias, que por los pocos ingresos que comienzan a padecer debido a la escasez de compradores.
Según don José Eduardo “N”, otro locatario, “esta es la segunda vez que ocurre en el mercado una balacera y los policías no hacen nada”.
Se queja de la poca eficacia que tiene el hecho de tener cerca una delegación de policía sobre la calle Constitución. “De nada sirve, si al final nos seguimos sintiendo indefensos”.
Sobre los vendedores permea la idea de que la corrupción e impunidad es la puerta giratoria de la inseguridad. A decir de algunos, “los criminales no van a la cárcel porque dan dinero a los policías para evitar los arrestos”.
Recuerdan que “el 15 de diciembre también ocurrió un suceso y en la semana siguiente no hubo nada de ventas, y ahora que fue más fuerte, pues creemos que las ventas se van a desplomar. ¿Qué sentido tiene seguir así?” --Se cuestionan.
ZONA VIOLENTA
Y así fue. El pasado 15 de diciembre una pareja de comerciantes fue atacada a balazos en las inmediaciones del “Pino Suárez”, ambos resultaron lesionados y fueron trasladados a un hospital.
Cinco días después, el 30 de diciembre, otro hombre fue acribillado en el estacionamiento del mercado provisional, ubicado en la colonia Casa Blanca, a pocos metros de una Caseta de Policía.













