VILLAHERMOS, Tabasco.- La eliminación del museo La Casa de la Tierra, la falta de iniciativa por realizar actividades y la inseguridad, están convirtiendo a una de las atracciones turísticas más importantes de Villahermosa, en un sitio sin visitantes.
De esto son testigos los locatarios del parque (quienes prefirieron el anonimato), que llevan más de veinte años pagando rentas.
Comentaron que, si bien, en el contrato de renta no viene incluido la realización obligatoria de actividades, las administraciones pasadas sí generaban atracciones para los visitantes. Por lo que actualmente consideran que existe una falta de interés por parte de las autoridades y eso los desanima ya que no generan ventas, como sí sucedía en años pasados.
“Estamos tristes porque venimos todos los días a trabajar y no hay trabajo; la gente luego no se acerca a comprar por lo mismo de que no hay nada con qué distraerse.
Resaltaron que antes, los días buenos, eran los sábados y los domingos, actualmente ni estos tienen buenas ventas desde hace un año.
De igual forma señalan puntualmente dos posibles razones: la ausencia del corredor turístico - mercadito que ahora es realizado en el parque La Choca, y el cierre desde hace tres años de La Casa de la Tierra, donde actualmente hay oficinas administrativas.
Sin embargo, existe una tercera causa más alarmante: la seguridad del parque, ya que señalan que en el mismo lapso, la vigilancia de las autoridades ha disminuido, sobre todo si se habla de los vendedores ambulantes.
Narraron la ocasión en que un locatario fue amenazado con un arma blanca.
“El muchacho (uno que se dedica a la venta de pozol) le dijo que no era nadie para que los sacara y que no se iba a salir. Entonces (el comerciante) le volvió a decir que se moviera y que si no le iba a hablar a la policía, porque le estaba afectando en su venta. El muchacho agarró, le sacó la navaja y le dijo que, a él, nadie lo sacaba”.
El acercamiento con las autoridades se ha intentado, pero todos se han “tirado la bolita”.
“Hemos ido a hablar, pero “se tiran la bolita”. Ya lo vamos a checar, no hay presupuesto, vamos a ver”
Ante esto, varios locales han cerrado y los pocos que quedan, perciben ganancias mínimas. Además el temor a represalias les ha impedido alzar la voz, ya que tienen miedo de ser acusados de “armar el desorden” y ser corridos.
¿Y el Musevi? Poco se puede decir de él desde hace trece años.









