TABASCO. En plena época decembrina, locales de los mercados públicos más populares de Villahermosa se encuentran "prácticamente vacíos", provocando la sorpresa y desánimo de comerciantes, puesto que esta temporada representaba en años pasados su fecha de ventas fuertes.
“Se ha perdido la costumbre de venir a los mercados”, lamentó Josué Jiménez, vendedor de carnes en el Mercado de la Sierra, quien espera que al menos el 24 y 31 de diciembre la situación mejore.
Aunque el futuro para los comercios es incierto, Josué atribuye esta situación a los precios de algunos productos, y admite que es más barato comprar carne en los supermercados y centros comerciales.
En un recorrido realizado por diferentes puntos comerciales, en cuanto a precios se observaron diferencias abismales entre un mercado y un supermercado: "un pollo entero cuesta 180 pesos en un mercado, mientras que en un súper está en alrededor de 56 pesos".
Así como el pollo, hay muchos productos que tienen diferencias similares, como el huevo, las carnes, frutas y verduras, entre muchos otros.
Un trasfondo social
El profesor de sociología, con doctorado en Métodos de Solución de Conflictos y Derechos Humanos, Oscar Pérez Baxin dice que esta situación puede tratarse de un tema de “estatus social” para las nuevas generaciones.
“Los jóvenes ya no quieren ir al mercado, creo que sienten pena y prefieren mejor ir a los centros comerciales como Sam´s Club, Costco, etcétera (…) Y han perdido esa parte de la tradición que teníamos nosotros de ir a los mercados públicos a hacer la compra, a ver el mercanteo que tenían y, bueno, conocíamos a Doña Lola, al carnicero con su nombre o sus apodos”, declaró Pérez Baxin.
Desde su óptica profesional, Oscar cree que la responsabilidad de que los más jóvenes ya no elijan ir a un mercado público es de los propios padres, puesto que no les enseñaron esa cultura desde niños.
Además de ser sociólogo, Oscar Pérez desde muy joven recuerda visitar el Mercado de la Sierra, el mercado "Pino Suárez" o el Mercado de Atasta, con una alta afluencia de consumidores que se conocían entre sí, pero ahora todo es diferente, los locales están cerrados.
“Han perdido esa parte de la identidad que nosotros teníamos, se ha perdido muchísimo y creo que nosotros hemos tenido un poco de culpa porque no, no por obligarlos, sino que vayan, que vean que es parte de una tradición y de una cultura de ir a comprar”, puntualizó el especialista.









