Desde hace 15 años, el señor Nahum Ortiz Arias de 60 años, perdió la vista debido a que de joven se dedicaba al oficio de soldador, no usaba protector y la terminó de perder por complicaciones con la diabetes, ahora, acompañado de una guitarra se gana la vida para mantener a su esposa y sus nietos a los que ya no pudo ver, pero los imagina con su corazón.
“Tengo un par de nietos y no los conozco, los tengo ahí, sé que son ellos, los abrazo y todo, pero no los puedo ver. Dependen de mí, mi esposa y mis nietos, y mi hija la mamá de los muchachitos les da, pero no le alcanza lo suficiente y nosotros tenemos que apoyarla pues”
Le cuenta a Sintexto que lleva tres años cantando, dando ánimos y bendiciendo a todos los que pasan a un costado del Mercado de la Sierra, sobre la avenida Esperanza Iris, donde ya las personas lo conocen, anteriormente se encontraba en las lanchitas de la colonia Las Gaviotas hasta que las quitaron por las remodelaciones.
“Lo que pasa que yo tocaba en las lanchitas que estaban en Las Gaviotas, a tiempo las quitaron y vino la pandemia, me puse en el mirador, estaba trabajando bien, pero un día vine por aquí y me quedé aquí”
El señor Nahum Ortiz Arias, llega desde la cinco de la mañana, gracias a un amigo taxista que conoció desde su infancia que lo pasa a buscar y lo deja en el Mercado de la Sierra, donde por lo regular permanece hasta la una de la tarde, pero debido a las altas temperaturas se ha tenido que ir a las once por ya sufrió una vez un golpe de calor
“En estos días que estaba el sol super fuerte me iba yo a las 11, 11:30, lo que pasa que una vez en el paso del Macuilí, no compre agua y cuando baje a comprarla y al tomarla me cayó mal el agua, como que me dio golpe de calor”








