Miles de migrantes en busca de una mejor calidad de vida en su travesía para llegar a Estados Unidos se exponen a peligros e incluso a la muerte, sin embargo hay quienes sortean los riesgos y la buena fortuna los pone en situaciones de vida donde la pasan "chévere", como comenta el venezolano Juan Carlos Mena.
A su paso por Tabasco tuvo la posibilidad de mejorar sus condiciones y decidió poner pausa al sueño americano: "mientras me dan mi papel para que pueda ir por México sin problemas hacia los Estados Unidos, busqué trabajo y lo encontré, no todos pedimos dinero, muchos somos de trabajo, si me tengo que quedar lo hago, porque he conocido personas excelentes aquí”, contó a SinTexto.
Desde hace dos años dejó su natal Venezuela, a sus padres y hermanos y empezó su andar en busca de llegar al vecino país del norte.
Juan Carlos es abogado de profesión, sin embargo por su condición de migrante ha tenido que emplearse en cualquier cosa para sobrevivir. En este momento se encuentra trabajando en un taller mecánico, donde dice, lo han tratado bien, sin discriminaciones.
“Me han hecho sentir como si fuera mi segunda casa, la gente es super agradable; como decimos en Venezuela, todo mundo es chévere conmigo”, relata con alegría.
Con algo de nostalgia recuerda a su país y cuenta que cursó la carrera de Licenciatura en Derecho, pero al ser detenido por autoridades migratorias y puesto en la capital tabasqueña, tuvo que esmerarse en buscar un empleo "de lo que fuera" y es así que se encuentra como ayudante de mecánico, entre personas que le han hecho la vida más fácil.
Asegura que en Tabasco no ha tenido malas experiencias, como relatan otros migrantes.
“No he tenido que pasar por algún mal momento, a pesar de trabajar arduamente, "arrechamente" como diríamos en Venezuela; la verdad es que los tabasqueños hacen agradable mi estadía y trabajo aquí, aseguró.
Juan Carlos no sabe cuando continuará su búsqueda del sueño americano; “es una excelente pregunta, señala suspirando, la verdad es que estoy actualmente en México porque buscaba y busco el sueño americano, pero cada día se hace más "arrecho" tomar una decisión, porque siento a Tabasco como mi segunda casa; lo que hago es que pongo todos mis planes en mano de Dios y que sea lo que él diga”, afirmó.








