TABASCO. ¿No me vas a comprar vela corazón? Es la pregunta recurrente de doña Erika Cristina Pérez, una de las decenas de vendedoras que este Día de Muertos se han instalado en las calles aledañas al mercado público "José María Pino Suárez".
Despierta desde las tres de la mañana, la comerciante inicia desde temprano la venta de 'velas de sebo', un producto que tiene origen en las tradiciones de los pueblos indígenas chontales de Tabasco.
En exclusiva para Sintexto, doña Erika señala que tiene tres años dedicados de lleno al comercio de este producto que, según los simbolismos, brinda la luz que muestra a las ánimas el camino hacia los altares montados en los hogares tabasqueños.
El por qué se metió en esta actividad tiene una sencilla razón. La familia de su esposo se desarrolla, desde hace más de dos décadas, en torno a la producción de este insumo típico de la festividad.
“Yo salgo de mi casa desde las tres de la mañana y termino hasta las diez de la noche para vender unas mil velas”, asegura la comerciante, con su mandil puesto y sus velas colgadas en un palo.
Doña Erika hace cuentas, y comenta que en sólo dos días logró vender un total de cinco mil velas. Este sábado fue su última jornada y por fin podrá dedicar el domingo a descansar.
Al comparar sus ingresos con los del año pasado, relata que 2023 estuvo mejor en cuanto a ventas, porque no hubo tanta competencia y pudo colocar cada mazo de 10 velas de sebo un poco más caras, a 25 pesos cada uno.
Ahora, a mayor oferta, menor el precio, admite, pero no se queja. No le fue mal.
Este año el costo de los mazos se redujo a 20 pesos. Esto quiere decir que en sólo dos días logró comercializar 500 paquetes de 10 velas cada uno. Sus ganancias alcanzaron la cantidad de 10 mil pesos. Nada mal para dos jornadas de trabajo.










