TABASCO. Doña Cecilia Herrera Zapata es una guerrera, una luchadora social, una defensora de los derechos de las personas con discapacidad. A los dos años enfermó de poliomielitis, lo que causó en ella una lesión en el sistema nervioso que le provocó una parálisis parcial. Para su mala fortuna, ya en edad avanzada sufrió una caída que la condenó a estar atada de por vida a una silla de ruedas.
Su condición no le cortó las alas, tampoco la redujo a estar en un estado de lamentación o frustración permanente. Hoy, desde la Asociación Tabasqueña de Minusválidos que ella misma preside, da la pelea por mejores condiciones de vida para todos los que padecen de alguna limitación.
Nuestra batalla, sentencia, es porque haya en Tabasco una verdadera política de inclusión, por igualdad de oportunidades, por empleos dignos, por espacios donde podamos explotar nuestro talento. Ya no queremos seguir marginados, recrimina.
En su caso, relata, ha tocado muchas puertas sin ser escuchada.
"Visité muchos empleos y nunca se me dieron las oportunidades; mínimo 15 veces fui al Sistema Estatal de Empleo, me mandaban a diferentes empresas, dejaba mis papeles y días después ya estaba ocupada la vacante; acceder a un trabajo es muy difícil, piensan que como somos personas discapacitadas no podemos hacer lo que hace una supuesta persona normal", se queja.
Actualmente es encargada de una florería. Mientras empuja con su mano derecha la llanta de su 'caballo rodante', el que la lleva y trae para todos lados, doña Cecilia limpia el área de trabajo, recoge la basura, se hace fuerte, prepara las ventas. ¿Quién dice que no podemos? --se pregunta. Ella misma se responde. Cuestiona que las empresas no contraten a personas de su misma condición por considerarlas una carga o un gasto.
Afirma que está en comunicación constante con asociaciones civiles que defienden los derechos de este segmento de la población, quizá el más vulnerable. Lamenta que sólo tres de cada 10 personas con discapacidad accedan a la felicidad de colocarse en un empleo en alguna empresa particular.
"La gran mayoría se queda fuera, es por eso que las personas discapacitadas pierden la ilusión y optan por vender dulces en las calles o ya de plano, si tienen los recursos, pues ponen su propio negocio", reflexiona.
De acuerdo con el Censo de Población y Vivienda realizado en 2020 por el INEGI, en Tabasco hay un total de 413 mil 69 personas con discapacidad, o con algún problema o condición mental, lo que representa el 17.2 % de la población total de 2 millones 402 mil 598 tabasqueños.
Como doña Cecilia, el señor Rigoberto Hernández Tobillo, hoy con ceguera total tras ser víctima de un glaucoma que le perjudicó el nervio óptico de ambos ojos, asistió el pasado viernes 8 de noviembre a la Feria de Empleo convocada por el Gobierno. Como lo hace cada que hay un evento de ese tipo, don Rigoberto dejó sus papeles, aportó sus datos, pero hasta ahorita...¡nada aún!
“Dejo mis datos, pero no me marcan, ha sido difícil encontrar trabajo porque desgraciadamente no tengo las relaciones”, relata, tras ventilar que en su búsqueda de empleo comprobó, por medio de varios testigos, que él tenía el grado de estudio más alto en comparación con otros candidatos. Pese a ello, no le dieron la vacante que estaba en concurso.
Actualmente, don Rigoberto se gana la vida vendiendo dulces y refrescos en la Central Camionera.
INFRAESTRUCTUA MAL PLANEADA
Ambos discapacitados reclaman que no haya infraestructura adecuada o que de plano la que hay, esté mal planeada.
“Me he chocado con las casetas telefónicas, aunque ya nadie las utiliza para caminar en las calles, afortunadamente tengo una amiga que cuando requiero salir, si ella está disponible, me acompaña", revela Hernández Tobillo.
Mientras sostiene su bastón, critica que los políticos de ahora no se dejen asesorar 'por los que saben', y asevera que en Tabasco hace falta mucha empatía hacia las personas con discapacidad.
En el mismo sentido se pronuncia doña Cecilia. "En Villahermosa es difícil transitar por las calles debido a que siempre se encuentra con obstáculos", reprocha.
“Si no es una rampa pegada a un poste, es un ambulante que obstruye el paso, o un árbol a mitad de la banqueta, el taxi me tiene que dejar a mitad de la calle porque el exclusivo está ocupado...cómo voy a pasar, no hay sensibilidad social para respetar los espacios con discapacidad”, reprueba.
7 DE CADA 10, EN LISTA DE ESPERA
En el Sistema Estatal de Empleo, en el área "Abriendo Espacios", la psicóloga Lizbeth Candelero García admite que muchas empresas imponen una barrera a las personas discapacitadas, sobre todo a las que están ciegas, sin importar que éstas posean las habilidades o competencias. .
Puntualiza que en este 2024 se han acercado 60 personas con discapacidad al Centro de Evaluación de Habilidades para ser evaluadas y ofrecerle un empleo de acuerdo con perfil. De todos ellos, sólo 20 han sido contratadas, 40 siguen en lista de espera.












