TABASCO. El jardín del malecón "Carlos A. Madrazo", inaugurado a principios de 2024, concluirá este año en medio de un panorama desolador. La falta de mantenimiento adecuado ha provocado un deterioro evidente en las plantas y flores, generando una imagen de abandono que contrasta con la belleza que se esperaba de este espacio público.
El suelo de las plantas luce agrietado y con abundante maleza, lo que invisibiliza la belleza de algunas flores que se resisten a morir, además de que espacios diseñados para observar el río han sido bloqueados por el mismo monte que rebasan el metro y medio de altura.
La situación se agrava por las características propias del terreno. El malecón, a cuya modernización se destinaron alrededor de 3 mil millones de pesos, fue diseñado para soportar las inundaciones periódicas del río Grijalva; sin embargo, la selección de especies vegetales no parece haber considerado esta particularidad.
La diversidad de plantas es limitada y está orientada principalmente a fines ornamentales, dejando de lado la riqueza natural de la región.
LA OPORTUNIDAD PERDIDA
El escritor y fotógrafo Francisco Cubas ha señalado en su artículo "Villahermosa vuelve a mirar su origen (Parte 2)", publicado hace algunos meses en su sitio Web, Nube de Monte, que a lo largo de los tres kilómetros del malecón predominan pocas especies, muchas de ellas exóticas.
Esta decisión, según Cubas, representa una oportunidad perdida para mostrar la amplia variedad de plantas que crecen de forma natural en las riberas de los ríos tabasqueños.
La mala selección vegetal apunta a un desconocimiento del territorio y a la ausencia de consultas con especialistas locales. Se esperaba que las plantas nativas resistieran las inundaciones y embellecieran el entorno, pero la realidad es otra.
La conservación del jardín del malecón se vuelve fundamental para los ciudadanos, ya que es un espacio público que debe ser disfrutado por todos los ciudadanos, al tiempo que es un ecosistema que contribuye a mejorar la calidad de vida y el medio ambiente.









