Tuvieron que pasar dos largas décadas, 20 años de espera, para que la bandera italiana volviera a ondear en lo más alto del podio de la Fórmula Uno.
El joven prodigio, Andrea Kimi Antonelli, rompió el maleficio y lo hizo con una actuación memorable. Es el sucesor del gran Giancarlo Fisichella, quien se llevó la victoria en el Gran Premio de Malasia en 2006, a bordo de un Renault.
UN DEBUT SOÑADO: LÁGRIMAS DE GLORIA A LOS 19 AÑOS
El Gran Premio de China se convirtió en la noche mágica de Andrea Kimi Antonelli. El piloto de Mercedes, con tan solo 19 años, no solo ganó su primera carrera en la Fórmula Uno, ¡sino que lo hizo de manera dominante!
Saliendo desde la pole position, Antonelli no dio tregua, liderando la carrera de principio a fin y cruzando la meta en primer lugar para ver la bandera a cuadros antes que nadie.
La emoción fue tal que el joven estalló en llanto. Sus lágrimas, de pura felicidad y asombro, fluyeron sin control mientras era entrevistado por el legendario David Coulthard en Shanghái.
El podio fue un momento de camaradería inolvidable. Antonelli fue arropado por su compañero de equipo, George Russell, quien terminó segundo, y fue 'mimado' y felicitado por el mismísimo Lewis Hamilton.
El siete veces campeón del mundo, que ahora corre con Ferrari, completó el podio, marcando también su primera visita al top 3 desde que dejó Mercedes. La leyenda y la promesa del automovilismo se fundieron en un abrazo en la cumbre.








