TABASCO. En la Unidad Ganadera Local del municipio de Jalapa, hay un refugio temporal donde se atienden a 29 personas afectadas por las lluvias que dejó a su paso la tormenta tropical "Nadine", alrededor de 20 mujeres voluntarias ayudan a preparar alimentos todos los días para cubrir las necesidades básicas de quienes tuvieron que abandonar su hogar.
Entre las voluntarias se encuentra una mujer de nacionalidad Argentina, que ya formó su familia en este municipio. Ella narra su experiencia de cómo la solidaridad humana la conmovió y la convenció para sumarse a las tareas de ayudar al prójimo sin mirar a quien.
Marcela Sancho, oriunda de Córdoba, Argentina, se sincera y cuenta su historia.
“Soy argentina y estoy casada con un mexicano de Jalapa. Para mí es un orgullo colaborar con toda esta gente. Ya me quedé a vivir en este país, y bueno, hoy me tocó ayudar y colaborar incondicionalmente, porque la verdad que es una tierra muy linda”.
Con tristeza, lamenta lo que sucede en Tabasco con el tema de las lluvias e inundaciones, porque en su país “no se ve esto"; al contrario, "allá nos hace falta lluvia; allá se incendian los campos"..
De manera sincera, emocionada, abre su corazón a México, a Tabasco y a Jalapa. Reconoce que el trabajo que día y noche hacen las voluntarias para atender a los más necesitados, "es una labor impagable”.
Otra cocinera voluntaria, de nombre Sandra, se acerca a Sintexto, para externar un agradecimiento especial a las fuerzas armadas que activaron el Plan DNIII-E para auxiliar a la población.
“A la Guardia Nacional y a los militares que han estado con nosotros al pie del cañón. Ellos han sido testigos y la verdad también guisan muy rico. Su acción a favor de las familias que resultaron afectadas nos demuestra que los mexicanos siempre hemos sido unidos, en las buenas y en las malas”.
Una voluntaria más, doña Rosi, resalta el trabajo que los tres órdenes de gobierno están realizando para atender a las comunidades.
"La Sedena nos ha otorgado todos los insumos; el gobierno estatal también nos ha apoyado. Y aquí, en unión, entre todas, cocinamos día y noche, a veces hasta en la madrugada, hasta las 3 o 4 de la mañana. Tratamos de dar lo mejor de nuestra parte, para los que están aquí, en el albergue", concluye.
















