CHIAPAS. En un comunicado de prensa emitido por la iglesia de la Parroquia de San Pedro y San Pablo en Chicomuselo, de esta entidad denuncia el silenciamiento de la paz en el estado, donde la violencia y las armas afectan a comunidades como Frontera Comalapa, Chicomuselo, Siltepec, y otros, principalmente, de la Zona Fronteriza, por lo que solicitan la intervención de los tres niveles de gobierno su inmediata intervención.
Cabe resaltar que, grupos criminales disputan territorio, dejando a la sociedad civil como barrera humana sin seguridad ni paz.
Asimismo, en una misiva firmada por el obispo Rodrigo Aguilar Martínez, su obispo auxiliar Luis Manuel López Alfaro, la secretaria canciller, Maria Reyes Arias Saraoz y Miguel Ángel Montoya Moreno, de la vicaría de Justicia y Paz, señalaron que en Chiapas existe “un grito de paz silenciado por las armas”, donde “las voces de nuestros pueblos están siendo silenciadas por la violencia, las armas yla intimidación”.
Se destaca el desplazamiento forzado de cientos de familias debido a amenazas, generando una migración constante.
La Iglesia expone acciones violentas, como intimidaciones a autoridades ejidales y descargas de armas frente a la población. Se subraya la falta de respuesta a demandas de seguridad y justicia, a pesar de la presencia militar en la región, la respuesta ha sido deficiente.
La Iglesia invoca a la esperanza y llama a la oración por la paz en la región y el país, destacando la importancia de la fe y el fortalecimiento de la vida ante tiempos difíciles.
«Sufrimos el miedo y el terror por las amenazas, hostigamiento, secuestros, levantones y asesinatos en diversos pueblos de Chiapas; se escuchan nuestros gritos de paz silenciados por la violencia y las armas», denunciaron.
A pesar de ello, afirmaron que no son ni serán parte de ningún grupo criminal, que su postura ante la crisis que están viviendo, y que hace que desde 2021 estén en un estado de sitio, es la no violencia.
Sin embargo, reiteraron su exigencia de acción urgente «a quien sea responsable de establecer estructuras justas de paz». Demandan el desarme inmediato de estos grupos criminales y restablecimiento del orden social sin poner en riesgo a la sociedad civil.
También la recuperación del territorio para que sus pueblos sean sujetos de su historia, la atención urgente a las demandas de paz, reestablecer el libre tránsito y el respeto a nuestros derechos humanos y colectivos; la expedición de declaratoria oficial contra la explotación minera y demás bienes naturales.
Igualmente exigen respeto a su labor pastoral en la búsqueda y construcción de la paz con justicia y dignidad para todas y todos. «Animamos la fe y la esperanza de nuestras comunidades y pueblos, abrazando el corazón de cada persona con quien estamos y compartimos estos momentos difíciles», señalan en la carta que puede leerse: Pueblo Creyente de la parroquia San Pedro y San Pablo Diócesis de San Cristóbal de las Casas.











