TABASCO. Mientras la capital tabasqueña celebra la Semana Santa, un espectáculo natural adicional ha engalanado sus calles: el vibrante florecimiento de los guayacanes. Estos majestuosos árboles, conocidos por sus intensas flores amarillas, han transformado el paisaje urbano en una explosión de color, ofreciendo un contraste dorado con el cielo azul de la temporada.
A diferencia del rosa de los macuilís que maravilló a los ciudadanos semanas atrás, ahora son los guayacanes los que capturan las miradas. Sus abundantes flores, que cubren las ramas antes de que broten las hojas, crean una atmósfera festiva y luminosa, perfecta para acompañar los días de descanso y reflexión propios de esta época del año.
El florecimiento de los guayacanes durante la Semana Santa no es una coincidencia. Estos árboles suelen alcanzar su máximo esplendor al final de la temporada seca, justo antes de que las lluvias comiencen a reverdecer el paisaje.
Su aparición en estas fechas añade un toque especial a las celebraciones, invitando a los residentes y visitantes a disfrutar de la belleza natural que Villahermosa tiene para ofrecer.
Al igual que sucedió con los macuilís, las redes sociales se han inundado de imágenes que testimonian la belleza de los guayacanes en flor.
Familias aprovechan los paseos por parques y avenidas para fotografiar y admirar este fenómeno efímero que pinta de color a la Esmeralda del Sureste, convirtiendo esta Semana Santa en un recuerdo aún más vívido y colorido.









