El gobierno de Guatemala suspendió este domingo las clases a nivel nacional para el lunes y el presidente Bernardo Arévalo de León declaró el estado de sitio por 30 días en todo el país. Estas medidas se toman tras una jornada de violencia que incluyó el asesinato de ocho agentes de la Policía Nacional Civil (PNC) en distintos puntos de la capital, en un presunto ataque coordinado por pandilleros.
Este repunte de violencia se vincula también a múltiples motines carcelarios que se han registrado recientemente. Las pandillas Barrio 18 y Mara Salvatrucha mantienen una pugna con el gobierno por el control de las prisiones, intensificada desde el traslado de sus líderes a la cárcel de máxima seguridad ''Renovación I'' en el segundo semestre de 2025. El motín más reciente, controlado este domingo en ''Renovación I'', fue liderado por Aldo Ochoa, cabecilla de Barrio 18, quien exigía comodidades y traslado.
La ola de violencia ha generado consecuencias directas en la seguridad y la vida civil del país. Ante la escalada, el Ministerio de Educación tomó la medida de suspender las clases para el lunes, priorizando la seguridad de los estudiantes y deteniendo el ciclo escolar que había iniciado la semana anterior.
En respuesta a la situación, el presidente Arévalo de León declaró el estado de sitio. Esta medida de excepción otorga a las autoridades facultades ampliadas, como la potestad de detener personas sin necesidad de una orden judicial, además de prohibir las reuniones y manifestaciones públicas, todo ello diseñado para garantizar la seguridad ante actos calificados de terrorismo o actividades rebeldes.
El Gobierno ha endurecido su postura. El ministro de Gobernación (Interior), Marco Villeda, no dudó en calificar a los agresores como "terroristas" y afirmó rotundamente que "El Estado no se va a arrodillar ante estos delincuentes". Como parte de las acciones de seguridad, se confirmó la detención de siete presuntos atacantes.
El costo humano de esta ola de violencia ha sido trágico, con el asesinato de ocho agentes de la Policía Nacional Civil (PNC). Estos agentes fueron atacados en diversos puntos de la capital, en medio de la violencia generada por las pandillas.








