El estado de Chiapas se encuentra sumido en la indignación y el horror ante la tragedia de una niña de tan solo 10 años que se debate entre la vida y la muerte en San Cristóbal de las Casas. La menor, identificada como Deysi “N”, ingresó al Hospital de la Mujer con graves complicaciones de salud después de dar a luz, evidenciando la brutalidad de un embarazo infantil que ha destrozado su cuerpo.
Los reportes médicos son escalofriantes: los galenos detectaron daños severos e irreversibles posteriores al parto, incluyendo el aplastamiento de la vejiga y la uretra, además de lesiones en otros tejidos internos. El cuerpo de la niña, de apenas 1.20 metros de estatura y menos de 40 kilos de peso, jamás estuvo preparado para afrontar una gestación y un parto de esta magnitud.
Aunque el recién nacido logró sobrevivir, su salud también es delicada. El parto fue prolongado y se adelantó dos semanas debido a la inmadurez física de la madre.
El horror se profundiza con la huida del presunto responsable. La menor fue ingresada al hospital por un joven de 18 años que se presentó como su "esposo". Tras la denuncia interpuesta por un trabajador social ante la Fiscalía General del Estado, este individuo desapareció, dejando a la niña y al bebé en la más absoluta vulnerabilidad y desamparo.
Actualmente, el pronóstico médico para Deysi sigue siendo reservado y desalentador. Tanto la niña como el recién nacido permanecen bajo estricta observación, luchando por sus vidas. Este caso atroz no solo exige justicia inmediata y la captura del responsable, sino que clama por una profunda reflexión social sobre la inacción y la falta de protección hacia la infancia en Chiapas.








