Desde hace 21 días, la vida de seis pacientes pende de un hilo porque no reciben tratamiento de hemodiálisis en el Centro Regional Centla, del Instituto de Seguridad Social del Estado de Tabasco (ISSET) con el argumento de que el equipo está descompuesto. Las autoridades de salud los han canalizado a la Unidad Médica Familiar de la misma institución en Comalcalco, donde no han recibido el tratamiento adecuado.
«Que nos den la hemodiálisis aquí y no estar viajando a otro lugar. Más que nada el llamado es al director del hospital del ISSET y al gobierno del estado porque supuestamente, los descuentos sí están al día», se quejó uno de los enfermos.
Desde la semana del 17 de junio, los médicos fueron notificando a los pacientes que la máquina de hemodiálisis no servía porque se había roto una pieza de la bomba. De acuerdo a versiones de algunos trabajadores, la máquina dejó de recibir mantenimiento.
La solución que dieron las autoridades del Centro Regional Centla fue que los canalizarían a Comalcalco, a donde tienen que acudir con sus propios medios, sin tomar en cuenta que la mayoría no tiene transporte propio ni recursos suficientes para cubrir los gastos de traslado, que mínimamente equivale al viaje de dos personas, el paciente y su acompañante.
«Estar viajando de noche es un riesgo, más las personas que van sin acompañante, y después de la hemodiálisis, que quedamos débiles y mareados».
La distancia entre Frontera, y Comalcalco es de 91 kilómetros, siguiendo la carretera costera, y la duración del viaje es aproximadamente de dos horas la ida y dos la venida, tiempo que es muy pesado para un enfermo. El traslado de dos personas equivale a 400 pesos y a la semana representa un gasto de 1,200 pesos, sin incluir los alimentos. Los tratamientos deben hacerse tres veces por semana y tiene una duración de aproximadamente tres horas..
«Es muy pesado estar viajando. Nosotros nos valemos por sí solos pero hay compañeros que no se pueden valer por sí mismos. Y es pesado porque de la hemodiálisis salimos cansados y lo que queremos es llegar, y son dos horas de camino», dijo uno de los pacientes.
Ante la protesta de los enfermos, se les ofreció la primera cita llevarlos en una ambulancia, pero no volvieron a repetirlo porque la unidad estaba «en pésimas condiciones, sin aire acondicionado y lugares donde sentarse», contaron los pacientes. Esa vez la mayoría no pudo llevar acompañante, sólo una de ellas porque se encuentra postrada en silla de ruedas y no podía ir sola. «Si vamos todos no entraríamos en la ambulancia», contó.
Se quejaron que el personal ha mostrado total insensibilidad no sólo al avisarles de un momento a otro que deben trasladarse a la Chontalpa, sino que estando allá, las tres horas de hemodiálisis fueron reducidas a dos, lo que representa un riesgo porque las toxinas en la sangre no se depuran y pueden ocasionar infartos mortales, inmovilidad en el cuerpo y derrames cerebrales.
«El médico de Comalcalco fue muy grosero, pues como no nos conocía dijo que no nos iba a atender, reduciendo el tratamiento de tres a dos horas, y si queríamos, si no él se iba de pase de salida porque él es de base y que a él no le afectaba nada ni le importaba que lo mandara el doctor Edgar o la doctora Yolanda».
Ayer lunes 15 de julio fueron citados por el centro médico y acudieron con la esperanza de recibir la noticia de que ya estaba compuesto el equipo, pero no fue así. Les dijeron «ustedes preséntense y acá se les informa». Pero solo fueron para oír la noticia de que seguirán viajando a la Chontalpa tres veces por semana
Lo peor fue que este lunes por la tarde les notificaron que se agotaron los kits para darles el tratamiento, lo que temen sean una represalia pues hoy se decidieron a denunciarlo ante varios de comunicación a las afueras de donde deberían de recibir la atención a la que tienen derecho.









