VILLAHERMOSA, Tabasco.- A sus 23 años, la única deuda que ha tenido en su vida María Trinidad Ramón Quevedo, son los 30 mil pesos del documento que la acreditará como psicopedagoga. Ella se ha propuesto reunir la mitad de la cifra en seis meses, pero el costo de llegar al final de la quincena sin tener que pedir a su madre un apoyo, le provoca dolores de cabeza y de estómago, síntomas del estrés financiero que sufre.
La Encuesta Nacional sobre Salud Financiera (ENSAFI) 2023 revela que el 59.5% de los mexicanos afirmaron tener estrés financiero, consecuencia de préstamos, gastar más de lo planeado, la acumulación de deudas, dinero insuficiente para actividades de entretenimiento, gastos imprevistos y dificultades de ahorro.
Inmersa en esta estadística, María Trinidad se ubica también en los más de 22 millones de personas que, segun el INEGI, ganan el salario mínimo. Esto representa a ‘la mayoría’. Después de casi 5 años empleada como vendedora de una zapatería, con el reciente aumento al mismo, Trinidad puede decir que formar parte de ‘la mayoría’.
El aumento le ha caído bien, le ha servido mucho, pero podría ser mucho mejor.
Para solvertar los gastos de sus estudios, un día de 2019, la joven Ramón Quevedo ingresó al campo laboral en el que más trabajan los mexicanos. Se trata de los más de 3.65 millones de empleados de ventas, despachadores y dependientes en comercios, cuyo salario promedió, según datos de La Secretaría de Economía y el Inegi, alcanza hasta los 3 mil 800 pesos trabajando alrededor de 44 horas semanalmente.
Trinidad no sólo gana menos del promedio, sino que también trabaja hasta 48 horas por semana.
Sin embargo, poder titularse de psicopedagogía le daría a María Trinidad la posibilidad de trabajar como docente de preescolar (área en la que quiere laborar), lo cuál duplicaría su salario actual, además de trabajar 18 horas menos a la semana y así, tal vez, prevenir de mejor manera lo que en la ENSAFI se llevó el puesto número uno entre los mexicanos en cuanto a preocupaciones financieras: los gastos inesperados.
Segun ENSAFI a 36.4% de las mujeres y 31.0% de los hombres les preocupa esto último. Es el caso de Trinidad debido a que la mayoría de las veces llega a duras penas a finales de la quincena, pero ‘trata de acomodarse y resistir’.
Esto le provoca «mucha preocupación porque, aunque mi trabajo queda cerca de mi casa [...], tengo que venir, traer comida, no me puedo quedar ‘corta’ porque puede pasar cualquier cosa y tengo que tener mi dinero».
Aunque vive en casa de su madre, considera que se mantiene un 70%. Pero el 30% restante es el más pesado, pues “son 23 años, no son 20, ni 18 [...] No soy totalmente independiente”, y eso la desespera.
«Pensar tanto en eso me da un dolor de cabeza o hasta me empieza a temblar el ojo», asegura con una risa nerviosa.
La encuesta revela que en la Ciudad de México un 69.5% de personas sufren estrés laboral, mientras que 58.1%, más de la mitad de los tabasqueños, lo padecen.
De la media nacional, los síntomas fisiológicos derivados del estrés financiero rebasan a los psicológicos. El 34.9% de las personas aseguraron haber padecido dolor de cabeza, gastritis, colitis o cambios en la presión arterial.
Mientras que el 30.7% presentó problemas de sueño, alimentación, alcoholismo o consumo de tabaco. Y sólo el 10.3% presentó afectaciones sociales como conflictos familiares, con amistades o en el trabajo.
María Trinidad Ramón Quevedo, además de mantenerse así misma, también mantiene a su mascota. En una ocasión tuvo que llevarla inesperadamente a una consulta con el veterinario. La consulta casi acabó con toda su quincena. Esa experiencia la llevó a ahorrar el apoyo que le dan en su trabajo para los pasajes, porque mejor ahorrarse eso, antes de quedarse ‘corta’ de dinero.
De momento, lo que verdaderamente la tranquiliza es saber que está ahorrando para pagar los 30 mil pesos de un título que le dará una sola cosa: la esperanza de tener una mejor oportunidad como educadora, en un país en el que hasta los intendentes, ganan más que algunos maestros.









