TABASCO.- La buena atención médica es importante, pero no suficiente. De esto dan cuenta incontables testimonios de usuarios del servicio médico y “gratuito” que se brinda en el estado, ya que muchas veces, al no proporcionarles el medicamento del tratamiento implementado o al no contar con los estudios a realizar, los gastos pueden ir desde los 300 pesos hasta los 10 mil pesos.
Fueron anunciadas mejoras en el abastecimiento de medicamentos en los primeros días de este 2025 por parte de las autoridades del IMSS Bienestar, que llegaron en los siguinetes días; mientras tanto, pacientes del Hospital Regional de Alta Especialidad “Dr. Gustavo A. Rovirosa Pérez” de la ciudad de Villahermosa continúan enfrentando dificultades para acceder a los medicamentos prescritos.
El nosocomio cuenta con una amplia infraestructura y personal especializado. Según datos del propio hospital, proporcionados su página web, atiende casi 50 mil usuarios al año, cuenta con 120 camas de hospitalización y casi mil trabajadores laboran diariamente, de los que destacan cerca de 100 especialistas que brindan atención profesional y esmerada en más de 20 ramas de la medicina.
Aun con esos datos, la falta de fármacos se ha convertido en una constante que impacta negativamente la calidad de vida de los usuarios, más para aquellos quienes recibieron un tratamiento de por vida.
Diversos testimonios recogidos por Sintexto, revelan que, aunque la atención médica brindada por los especialistas es calificada como buena, la escasez de medicamentos obliga a los pacientes a adquirirlos por su cuenta, generando una carga económica adicional que, en muchos casos, resulta difícil de cubrir.
Rosa Ascencio, quien espera ser operada de cataratas, califica la atención recibida como buena, pero confiesa que ha tenido que comprar medicamentos costosos para controlar su condición mientras aguardaba la cirugía. “La mayoría se da, si ya son medicamentos más caros, hay que comprarlos”.
Aunque es comprensiva, revela que ha estado esperando por dos años su cirugía. “Dos años tengo (de espera), porque no nada más soy yo, son muchos, va por lista; ya me tocó desde octubre, nada más que el trámite tocaba en diciembre, pero se fueron de vacaciones y hasta ahorita en enero regresaron”, afirma.
Pero en estos dos años, ha tenido que gastar mes con mes, hasta 500 pesos en medicinas compradas muchas veces, las de la marca más barata.
Por su parte, América Ramírez López, quien sufre de displasia, asegura: "a mí me atienden bien; medicina no nos dan, nada más la consulta". Situación similar vive Mirella Bautista, quien padece el síndrome del túnel carpiano y debe costear estudios médicos adicionales debido a la falta de disponibilidad en el hospital.
Mirella, tiene tres años usando esta unidad médica y opina: “El trato de los doctores está bien, igual la asistencia del personal, la única cuestión es que nunca hay medicamentos, nunca hay de lo que la mayoría nos recetan”.
A esto, tiene que sumarle los exámenes médicos con los que el Hospital Rovirosa no cuenta. “Acabo de venir del CREE (Centro de Rehabilitación y Educación Especial) de Casa Blanca y tengo que pagar casi 500 pesos. Más aparte un estudio de una radiografía de la rodilla, no me la pueden hacer aquí tampoco”.
Ella, desde hace un año gasta 500 pesos mensuales, además de que luego de ser operada, también necesitó de unos medicamentos, que tuvo que obtener de su bolsillo.
Georgina Morales Pérez, quien lleva siete años siendo atendida en el Rovirosa, destacó que la falta de medicamentos ha empeorado en los últimos años, obligándola a gastar hasta 2 mil pesos mensuales en fármacos. Ella tiene un caminar cansado. Viene del otro lado de la ciudad: Ixtacomitán tercera sección.
“El doctor que me atiende a mí la verdad me ha tratado siempre muy bien. Al principio sí encontraba mis medicamentos, pero ya de tres o cuatro años para acá, no hay casi ningún medicamento y todos esos medicamentos son caros. En noviembre me detectaron un problema en mi corazón y ya me van a atender aquí, pero pues no hay medicamentos”, lamentó.
Diariamente tiene que tomar hasta ocho medicamentos y el hospital, en ocasiones, sólo le proporciona cuatro, sin embargo, en esta consulta de control que tuvo, no le dieron nada.
Como prueba de ello, muestra un par de recetas en donde están resaltados con marca textos todos los medicamentos recetados. Un par de su medicinas le salen casi mil pesos. Al mes, el monto rodea los 2 mil pesos y lo que más subraya, es que así tiene que ser de por vida.
La última ocasión en que su salud se puso grave, gastó casi 10 mil pesos en una semana, al realizarse estudios, con los que el hospital Rovirosa no contaba.
La falta de medicamentos no solo afecta a pacientes crónicos, sino también a quienes requieren tratamientos cortos. Lizbeth del Carmen, madre de una bebé prematura, indica que tuvo que comprar medicamentos costosos para la recuperación de su hija.
Fue su primera ocasión en los servicios médicos del Rovirosa y aunque entró de emergencia, asegura que la atención fue la adecuada, “cuando estaba yo aquí, que no me habían dado de alta, a cada rato me venían a checar la cesárea, me la curaban, checaban cada rato la presión”.
Pero señala que no les proporcionaban los medicamentos que le recetaban para la recuperación, por lo que tenían que comprarlos por su cuenta, uno incluso tenía un costo de hasta 300 pesos, por lo que en este mes, su parto y recuperación, ha tenido un costo de hasta 3 mil pesos.
Por lo que los usuarios piden que las autoridades competentes investiguen las causas de esta escasez y tomen medidas urgentes para garantizar el abasto de medicamentos en el hospital, ya que esta situación, provoca que muchas veces no puedan llevar su tratamiento de la manera correcta, poniendo en riesgo su vida.









