QUINTANA ROO. El coordinador estatal de la Mesa Ciudadana de Seguridad y Justicia de Quintana Roo, James Tobin Cunningham, indicó que más de 500 negocios en Cancún fueron cerrados en lo que finaliza el año a causa de la inseguridad, la inflación y los estragos de la pandemia por el COVID-19.
Comentó que Cancún y Playa del Carmen son las ciudades donde más está golpeando el delito de cobros de piso, donde los montos que suelen pedir los delincuentes por derecho de piso, a los vendedores de rosas en las calles les piden entre 200 o 300 pesos, mientras que a los pequeños comerciantes la cuota que les exigen por derecho de piso es de hasta 10 mil pesos.
Denunció que a los grandes comercios la delincuencia les exige un total de 100 mil pesos para poderlos dejar trabajar. Cabe recordar hace unos meses, varios negocios en Cancún cerraron sus puertas argumentando que por el cobro de derecho de piso no iban a poder continuar dando servicio.
Por su parte Rafael Ortega, vocero de la Cámara Nacional de Comercio, Servicios y Turismo (Canaco-Servytur) dijo que estas problemáticas vienen al alza desde hace cuatro años, por lo que se ha convertido en una plaza difícil para invertir, por la pandemia y postpandemia.
Detalló que los que más sufrieron por esta situación fueron los micronegocios, que no pudieron mantenerse a flote y tuvieron que bajar las cortinas, lo que termina golpeando sobre todo a los emprendedores, pues registran grandes pérdidas de inversión.
El vocero de la Canaco-Servytur, externó que, “tan solo el primer trimestre cerraron 196 negocios, creímos que conforme pasara el tiempo iba a haber una recuperación, pero para el segundo trimestre fueron otros 200, por lo que se está llegando en este mes de diciembre a 500 negocios, lo que es lamentable.
Los cierres de cortinas se esta dando más en abarrotes, restaurantes, venta de artículos, negocios de salud, belleza y artículos de primera necesidad.
Dijo que “es algo generalizado, de todos los giros, realmente ninguno se salva, ha sido un mal año, porque empezamos mal y terminamos mal, inclusive en diciembre que es cuando más se vende no hubo una gran recuperación, es un fenómeno que se tiene que atender, porque no hay planificación, a veces los negocios sólo abren por abrir y no hay una buena administración, por lo que terminan quebrando”.
Les preocupa de lo que viene en el 2024 “para el siguiente año no hay muchas esperanzas, se tiene una proyección después de un análisis de que seguirán cerrando, son muchos factores, también el aumento de las rentas en la zona, las nuevas leyes que se están aplicando en favor de los trabajadores, que está bien, pero golpea a los microempresarios porque no tienen cómo operar, la inflación, es un conjunto de todo”.










