Tabasco.- El distrito Bronx, en Nueva York, dio al mundo el Hip Hop, una cultura que busca promover la paz, el amor y respeto en contextos de marginación social y de violencia, tratando de ser una alternativa de comunidad frente al individualismo capitalista. En Tabasco, Miguel Ángel Herrera, es un “B-Boy” que mantiene viva la tradición y que busca preservarla enseñando lo que más le apasiona en la vida: el Breakdance.
“Para mí el Hip Hop es algo que me alejó de donde yo soy, de donde crecí, es una herramienta cultural que me ayudó a salir de ese barrio, nosotros tenemos un dicho muy cierto: Nosotros somos del barrio y seremos siempre del barrio pero no por eso yo me voy a quedar ahí siempre”.
Miguel Ángel es médico de profesión, pero antes de lograr profesionalizarse en lo que ahora le da sostén, fue parte de una generación de atletas tabasqueños, no oficiales en ese momento, que inundaba las calles con música, rap y grafiti como una forma de resistir a las drogas, al alcohol y a las pandillas.
La influencia musical y cinematográfica fue fundamental para que, a finales de los años noventas y comienzos de los dos mil, los jóvenes tabasqueños de la capital y de la periferia, se interesaran en una cultura extranjera, que aunque ajenos en el lenguaje, encontraron en el baile y en los valores que promovían, una cultura de hermandad y una forma de lucha. Películas como Breakin (1984), Flashdance (1983) y Boogaloo (1984) fueron fundamentales para comenzar a imitar pasos de baile del Breakdance.
Relata Herrera que durante su juventud cerraban el parque de Tamulté de las Barrancas los sábados y domingos para realizar “tocadas”, comenzaban los bailarines a pararse de manos, intentando realizar “mortales”, “fue a través de videos que traían amiguitos que tenían familiares en EU que nosotros veíamos que era un mundo muy grande, que hacían competencias, habían movimientos muy avanzados, como de gimnasia que comenzamos a imitar” sostiene.
De 2004 a 2006 fue cuando los B-Boys aparecían por montones en la capital tabasqueña, Ángel afirma que incluso los invitaban a participar en Francia, en Estados Unidos, en Brasil, sin embargo, no había sustento económico para viajar ni quien los apoyará en ese momento.
Una cultura no se puede replicar
Más que solo aprender los pasos para realizar una maniobra o lograr armonizar con el ritmo de la canción, Ángel explica que el Breakdance al pertenecer al Hip Hop, es parte de una cultura más extensa que engloba el rap, el grafiti, el tornamesismo y el Knowledge (conocimiento), el cual se centra en comprender las raíces y la evolución de la cultura, sus luchas y su impacto social, especialmente en las comunidades marginadas.
Sobre el tornamesismo narra cómo cuando comenzó la gestación de la Asociación y el Ayuntamiento de Centro realizaba labores de organización para el torneo nacional de la CONADE en Tabasco durante 2023 tuvo desacuerdos con uno de los gestores porque quería que bailaran poniendo música en las bocinas reproduciéndola directamente de dispositivos USB, cuando en realidad lo correcto para ellos es que un DJ dirija la armonía en vivo, sin embargo lograron entenderse más adelante, lo que los ha llevado a hacerse amigos.
“El Breaking significa demasiado para mí, más que el bailar, es la cultura, nosotros pertenecemos a la cultura Hip Hop, muchas veces tenemos el error, de decir, yo bailo Hip Hop, pero una una persona no puede bailar el Hip Hop, es toda una cultura”.
B-Boy para toda la vida
El término B-Boy se refiere a Breaking Boy, también hace alusión al barrio de donde surgió dicha cultura: El Bronx. “Yo voy a seguir siendo B-Boy toda la vida” sentencia el ahora maestro de Breakdance, quien enseña a sus sobrinos la cultura urbana y ahora, disciplina olímpica, afirma también que el Hip Hop es respeto, amor, paz y tolerancia.
“Ya no lo puedo dejar, porque es parte de mí, parte de donde vengo”.
De dos a seis durante sábados y domingos imparte clases en el Instituto de la Juventud y el Deporte de Tabasco (Injudet), cuyas canchas ven los primeros pasos de posibles futuros atletas olímpicos, pero además, de amigos que tiene algo en común: La pasión por el baile. “Las amistades son esenciales, a veces terminas más conviviendo con tu “crew” (tripulación) que con tus familiares, es importante porque creas lazos”, afirma Ángel.
La clase comienza y la música pone a vibrar a los niños y jóvenes, cuyos pasos se encaminan a donde solo la música puede dirigirlos, Miguel reflexiona si acaso dejaría algún día el Breakdance, “Yo soy médico, sin embargo me preguntan: ¿Por qué sigue dando clases? Y les digo que es algo que no voy a dejar de hacer, si puedes hacer una cosa que te gusta y te apasiona hay que seguir, a veces hay que sacrificar ciertas cosas, así me ofrecieran una mejor opción de vida, no la tomaría”.









