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Agencia Reforma
GUADALAJARA, Jalisco 06-Mar-2024 .-Un estudiante de segundo semestre de la Licenciatura en Sistemas pensó que iba a morir.
Él y otros compañeros de clase fueron sacados del salón y encerrados en la biblioteca después de que su maestro se dio cuenta de que había una amenaza en el plantel de la UTEG, en la Colonia Olímpica.
Un sujeto había irrumpido en la universidad, alrededor de las 17:20 horas, y consiguió llegar hasta las oficinas administrativas, donde asesinó a dos secretarias e hirió al coordinador académico.
Al principio hubo confusión, pero el estudiante alcanzó a ver que el agresor, identificado como Gabriel Alejandro, no portaba armas de fuego. Esto le dio esperanza.
La voz se corrió en el plantel y algunos jóvenes, de entre 20 y 22 años, tomaron tubos y lo que encontraron para defenderse.
Gabriel Alejandro fue detenido por policías de Guadalajara, quienes lo encapsularon antes de entrar a un salón. El maestro sacó a sus alumnos por el Bulevar Marcelino García Barragán, con ayuda de otros oficiales.
Primero los llevó a un Oxxo, luego al estacionamiento de una tienda Bodega Aurrerá, ubicada por la Calle Río Pánuco.
"Empezaron a llegar patrullas y empezaron a salir los muchachos de la UTEG, unos decían que había balazos, otros decían que entró uno con un machete", relató una trabajadora del negocio.
"Estuvieron aquí afuera, pero estaban asustados, eran como unas 50 personas las que había aquí afuera".
En la tienda compraron bolillos para repartir porque algunos estudiantes sufrieron crisis nerviosa.
"Algunos vieron al (sujeto) que andaba agrediendo y venían temblorosos, pálidos", agregó la mujer entrevistada.
En las dependencias de seguridad se activó la alerta amarilla, lo que significa que los agentes debían revisar los alrededores de las escuelas, en este caso las que están cerca de la UTEG, para asegurarse que no había más riesgos.
Personal de la Fiscalía del Estado llegó a la Bodega Aurrerá y preguntó quién había sido testigo para luego tomar declaración a los estudiantes.
Mientras tanto, sus familias esperaron preocupadas.
El maestro de segundo semestre que protegió a sus estudiantes estuvo hasta el final, revisando que todos se fueran a sus casas y hablando con sus padres.
"Nos cuidamos entre todos", enfatizó.
El docente consideró que, a partir de este suceso, habrá un protocolo contra ataques masivos.
Los estudiantes esperaron afuera del plantel, pues sus mochilas, laptops, llaves y otros objetos personales se quedaron adentro.
"Hoy llegué tarde. Entraba a las cuatro, pero fui a un mandado y ya me vine", recordó una alumna de odontología, quien agradeció no haber estado en la universidad cuando sucedió la agresión.
"Y dicen que hacerse la pinta no es bueno...", ironizó antes de irse a su casa sin entrar a clase.
A Gabriel Alejandro le aseguraron un hacha que utilizó para atacar a las víctimas.











