TABASCO. La extorsión, ya sea telefónica o a través de medios digitales, se ha convertido en una amenaza constante para los tabasqueños. Los datos estatales y nacionales confirman una tendencia preocupante: llamadas intimidatorias, amenazas por redes sociales, suplantación de identidad y fraudes bancarios, son parte del nuevo rostro de la delincuencia digital.
Según cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, las denuncias por extorsión en Tabasco aumentaron un 41 por ciento entre 2023 y 2024, pasando de 102 a 211 carpetas. Sólo en la última semana de diciembre de 2024, la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana reportó 41 casos de extorsión telefónica, varios de ellos mediante llamadas de secuestro virtual.
Un caso reciente a inicios de 2025 confirma la gravedad del fenómeno: una estudiante de la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco (UJAT) fue víctima de un secuestro virtual. El rector Guillermo Narváez Osorio informó que la joven, de la División Académica de Ciencias Económico Administrativas, recibió una llamada amenazante que la llevó a acudir a una plaza comercial, mientras los extorsionadores se comunicaban con su familia fingiendo que la tenían secuestrada.
Una encuesta digital realizada por Sintexto entre 45 ciudadanos tabasqueños revela que 83.3 por ciento ha recibido alguna llamada de extorsión. El 30 por ciento fue amenazado con difundir información o imágenes personales, el 23.3 por ciento fue víctima de amenazas de secuestro y 16.6 por ciento recibió llamadas de personas que se hacían pasar por autoridades públicas.
Casi el 90 por ciento de los encuestados no denunció a ninguna autoridad, mientras que el 64.5 por ciento señaló que las llamadas provenían de números desconocidos y el 22.5 por ciento indicó que eran de otras entidades o países.
En cuanto a la ciberextorsión, el 46.8 por ciento de los encuestados dijo haber recibido amenazas digitales, principalmente a través de WhatsApp, con un 48 por ciento, seguido de Facebook e Instagram con un 32 por ciento y el correo electrónico con un 20 por ciento.
Las amenazas más comunes fueron de daño directo a la víctima o su familia con un 42.3 por ciento, robo de identidad o suplantación de perfil con un 30.7 por ciento y publicación de fotos o videos personales con un 26.9 por ciento. A pesar de esto, el 100 por ciento aseguró no haber entregado datos ni dinero, aunque el 26.6 por ciento admitió no haber tomado ninguna acción de protección.
En el sondeo, la ciudadanía expresó que sí ha pasado por esta situación. Lucio Vázquez explicó que en una ocasión, por entrar a un enlace fraudulento, su perfil de Facebook fue alterado y estuvo alrededor de tres horas intentando borrar su cuenta; además, añadió que cada vez que recibe una llamada sospechosa, cambia su chip por uno nuevo.
“Si veo una llamada de un número sospechoso lo bloqueo (…) lo que sí me han llegado son links donde supuestamente me gané premios, pero no entro a ellos porque sé que es una estafa”, declaró Abigail Canseco.
Por su parte, Arístides Barreda mencionó que últimamente no ha recibido mensajes o llamadas de extorsión, pero dijo que en un tiempo sí eran bastante comunes, cuando le marcaban de números desconocidos diciéndole que tenían secuestrado a su hijo. Lo curioso es que Arístides no tiene un hijo o hija.
A nivel nacional, la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública del INEGI, reveló que en 2023 hubo aproximadamente 4.9 millones casos de extorsión, de los cuales el 90 por ciento fueron telefónicos. La cifra negra es alarmante, ya que el 97.4 por ciento de estos casos no se denuncian, lo que impide dimensionar adecuadamente el problema.
Se estima además que podrían estar ocurriendo hasta 13 mil extorsiones diarias, combinando modalidades telefónicas, digitales y presenciales.
La Fiscalía General del Estado (FGE) ha advertido sobre el uso creciente de fraudes digitales como el vishing, que consiste en llamadas donde delincuentes se hacen pasar por instituciones financieras; el phishing mediante correos electrónicos falsos; el smishing con mensajes de texto engañosos; y el trashing, donde se recolecta información personal a través de medios indirectos.
Las recomendaciones incluyen no proporcionar datos personales o financieros, no contestar llamadas de números desconocidos y denunciar de inmediato cualquier intento de extorsión al 911, al 089 o a través del portal oficial de la Fiscalía.
Tabasco enfrenta una doble amenaza en crecimiento: la extorsión telefónica tradicional y la ciberextorsión. Las autoridades insisten en la importancia de denunciar y generar conciencia sobre estos delitos cuya gravedad no solo afecta la seguridad, sino también la economía y la estabilidad emocional de las víctimas.









